-
hola
- hola, qué tal la semana
- bien, muy bien, ¿y tú?
- también bien, me acabo de pegar una duchita rápida y
estoy como nueva
- ¿ah sí? ¿y qué te has puesto si puede
saberse?
- mira que eres morboso, me he puesto una camiseta blanca muy grande
- y nada más
- nada más, debajo no hay nada, además me la he puesto
cuando aún estaba mojada
- o sea, que se te están marcando bien los pezones ¿no?
- sí, y los muslos y la tripita también están bien
marcados
- vas a mojar el sofá
- no, tonto, he puesto una toalla debajo y en el respaldo
- a ver si entra alguien en casa y te pilla así
- no hay peligro, hoy no viene nadie hasta dentro de mucho. ¿Tú
que tienes puesto?
- un pantalón corto de deporte y una camiseta tipo baloncesto
- qué sexi
- venga ya, la que de verdad estás sexi eres tú, quién
te pudiera ver
- jajajajaja, te vas a tener que conformar con la imaginación
- de solo imaginármelo ya se me está poniendo...
- ya
empiezas, de verdad que eres un salido
- y qué le vamos hacer, uno es como es
- no, si me parece muy bien que seas un salido, lo que pasa es que
me estás convirtiendo a mí en una salida igual que tú
- jajajajajaja, ¿y te disgusta eso?
- no, me parece increíble lo que me está pasando contigo,
si a mí me dice alguien hace un mes que me iba a poner cachonda
hablando por teléfono con alguien que ni siquiera conozco,
le hubiera dicho que estaba loco
- jajajaja, la verdad es que es una gozada hablar contigo, yo tampoco
me creo mucho todo esto que nos está pasando
- bueno, vamos a entrar en materia... no me tenías que contar
algo...
- ¿algo?
¿qué?
- la visita que le hiciste a tu hermana la semana pasada
- ah, ya, bueno, vale, vamos allá. Fui de visita a casa de
mis padres y ellos no estaban, solo estaba mi hermanita.
- que
suerte ¿no?
- sí, la verdad es que sí, fui por la tarde y mis padres
habían salido y se iban a quedar a cenar con unos amigos. Pero
yo no iba con ninguna intención premeditada, solo iba de visita
- ya, y yo me lo creo
- no te lo creas, pero es la pura verdad. Mi hermana me recibió
con un par de besos en las mejillas y se fue a la cocina a sacar un
par de cervezas
- ¿estaba guapa? ¿qué tenía puesto?
- estaba espléndida. Se acababa de duchar como tú, tenía
el pelo mojado recogido en una toalla y tenía un albornoz blanco.
- sin
nada debajo, me imagino
- era de suponer, pero no se podía saber porque el albornoz
estaba bien atado
- los albornoces a veces pueden ser muy sugerentes
- y el de mi hermana lo era, le llegaba hasta medio muslo y amoldaba
bien su figurita
- te sacó un cerveza... y que pasó
- nos sentamos en el sofá del salón y hablamos de cosas
sin importancia, preguntándonos que tal nos había ido
y cosas de esas
- todo muy normal
- de lo más normal, no parecía que entre nosotros hubiera
pasado lo que pasó el otro día, estábamos hablando
como siempre
- sigue
- cuando se sentó y cruzó las piernas el albornoz se
abrió un poquito y pude apreciar sus divinas piernas, pero
qué piernas tiene mi hermanita, no las he visto mejores...
- ¿se
las miraste con descaro?
- no, que va, con total inocencia, era una mirada de admiración
más que otra cosa. Ella a media cerveza me dijo que tenía
que secarse el pelo que si quería la podía ayudar
- eso ya es más interesante
- pero no lo dijo con ningún intención, yo ya le había
secado el pelo muchas veces
- ¿dónde fuisteis a hacer la operación?
- ella se levantó y fue al baño a por el secador, yo
la seguí y entramos en su habitación, se sentó
en una silla cerca de un enchufe, yo enchufé el aparato, ella
se quitó la toalla de la cabeza y no empecé a secar
- qué hermanito más cumplidor
- jajajajaja, le estuve secando un rato el pelo, con la mano izquierda
sujetaba el secador y la derecha la metía entre su pelo para
airearlo, es así como se hace ¿no?
- más o menos, depende cómo le metieras los dedos entre
su pelo, eso puede ser muy erótico si se hace bien
- yo lo intenté hacer lo más erótico posible,
más que airearle el pelo lo que le hacía eran caricias
en su cabecita, con los dedos separados le acariciaba el cuello, las
sienes, las orejillas y, claro, también el pelo
- notaste algún cambio en tu hermana mientras le hacías
eso?
- al principio no, pero después empezó a mover la cabeza
de un lado a otro y de adelante hacia atrás, como siguiendo
los movimientos de mi mano
- eso es que le estaba gustando mucho
- así lo interpreté yo, me daba la impresión
que se estaba excitando con mis toques
- hablabais de algo...
- no,
sólo se oía el zumbido del secador. Yo también
me estaba empezando a excitar con tanto meneo de cabeza de un lado
para otro
- sigue, que yo también me estoy empezando a excitar con tanto
zumbido
- la silla no tenía respaldo, así que me pegué
a su espalda, ella no hizo ningún además de alejarse,
es más, me dio la impresión que se echó un poquito
para atrás
- ¿la tenías ya dura?
- a medias, pero no tardó mucho en ponerse a tope, ella a través
del albornoz la tenía que notar, pero no hizo nada, además
con su movimientos de cabeza y sus cruces de piernas el albornoz se
había abierto un poco y desde mi posición podía
ver el principio de tus tetitas
- vaya visión, como para no excitarse, yo de solo imaginármelo
me estoy poniendo a cien...
- eh,
no te pongas cachonda con mi hermana, que es mi hermana...
- jajajajajaja,
yo me pongo cachonda con quien me da la gana, habrase visto
- sabes, algún día le voy hablar de ti y de lo que hacemos
y si ella quiere y tú quieres tal vez os presente, pero eso
algún día
- no serás capaz de contarle nuestras conversaciones... te
mato. Me moriría de vergüenza si ella se enterase
- bueno, ya veremos, sólo he dicho que tal vez
- sigue con lo tuyo y dejemos esto para más adelante, ¿vale?
- vale. Como el pelo ya estaba más que seco pero yo no quería
acabar con la situación, corté el aire caliente y empecé
a echarle aire frío por la cabeza y el cuello. Ella giró
la cabeza y me dijo: "¿qué haces?" Yo le respondí
que como hacía mucho calor y estaba sudando, le iba a refrescar
un poco
- qué cara
- ella se subió el pelo con las dos manos y yo empecé
a airearle el cuello y la garganta. Después me separé
un poco de ella y tiré con una mano de su albornoz hacia atrás
y así poderle echar aire por la espalda.
- qué gozada tenía que ser eso
- a ella le gustó mucho pues se echó a reír y
me dijo que siguiera que le daba mucho gustito el aire en la espalda.
Lo malo es que el albornoz no daba más de sí y no podía
llegar más hacia abajo.
- ya
te veo venir...
- le
dije: "ahora por delante, para quitarte ese sudor que tienes",
la eché contra mí, otra vez entró en contacto
mi paquete con su espalda, y le empecé a refrescar por la zona
del escote
- ya ya
- ella cerró los ojos y se dejó hacer. Con el aire y
los movimientos el albornoz estaba en uve hasta su cintura, ahora
podía ver bien sus tetas, estaban divinas, les empecé
a echar aire descaradamente encima de ellas, se le pusieron de punta
enseguida
- me dan ganas de ir a por el secador y hacer lo mismo que tú...
me las veo a través de la camiseta y no veas cómo están
- pues hazlo, te espero
- mejor que no, sigue contando, me las voy a pellizcar por encima.
¿Qué reacción tuvo tu hermana a esto?
- se quedó como hipnotizada, con los ojos cerrados, los brazos
colgados a lo largo de su cuerpo y cargando todo su cuerpo sobre mí
- ¿sobre ti pillín?
- bueno, sobre mi polla, se puede decir que era mi polla la que la
sostenía. Agaché mi boca hasta la altura de su oreja
derecha y le dije muy bajito: "desátate el cinturón
del albornoz"
- ¿ella lo hizo?
- tardó un poco en reaccionar pero lentamente llevó
sus dos manos hacia el nudo del cinturón del albornoz y lo
desató. Hizo todos los movimientos a cámara lenta como
si estuviera pensando qué era lo que estaba haciendo y a qué
se exponía al hacerlo
- menuda excitación debiste sentir al ver eso, que tu hermanita
se abriera el albornoz para exponerse ante ti
- no veas cómo me puso pues no solo deshizo el nudo sino que
arrastró con sus manos los dos lados del albornoz hasta dejar
al descubierto su pubis angelical. Me di cuenta que sus pelillos estaban
mucho más cortos y arreglados que la semana anterior, se había
estado arreglando todo su monte de Venus. Mi sorpresa y excitación
al ver eso fue tal que se lo dije al oído: "Te has cortado
el pelo". "Sí", me dijo ella sin abrir en ningún
momento los ojos, "¿te gusta?"
- sabes, yo también me he hecho la peluquería ahí
abajo esta semana, apenas se me ven, me imagino que el monte de tu
hermana estará parecido al mío
- vaya dos golfillas que estáis hechas, parece que os habéis
puesto de acuerdo para ponerme a mil, sois unas putillas las dos
- jajajaja, no le llamarías putilla a tu hermanita ¿no?
- claro que no, es una forma de decir las cosas, a mi hermana le dije
al oído: "me encanta cómo te lo has dejado, es
perfecto, ¿cuándo se te ocurrió hacerte eso?"
Ella abrió los ojos y mirándome hacia arriba me dijo:
"Hace un par de días. Estaba sola en casa y me dio por
meterme en la bañera para relajarme y descansar, al secarme
me di cuenta que tenía bastante largos y desarreglados los
pelos de pubis y me dije que por qué no arreglármelos
un poco, me fui desnuda a mi habitación con una toalla para
poner debajo y recoger los pelillos que fuera cortando, cogí
unas tijeras y un espejo y empecé a cortar, fui cortando cortando
hasta que casi me quedé sin nada, después fui a por
una maquinilla de afeitar y arreglé los contornos y la parte
superior". "Pues te ha quedado muy bien para ser la primera
vez", le dije. "Ya, pero lo que no pude hacerme bien fue
la parte de abajo", dijo como disculpándose.
- vaya confidencias de hermanitos, eh. Te estaba poniendo a huevo
la siguiente pregunta, a que sí
- siiiiii, le pregunté como quien no quiere la cosa: "Si
quieres te ayudo yo después con la parte de abajo". "¿Lo
harías?", me preguntó sin mirarme y poniéndose
algo colorada. "Claro que sí, tonta. Ya verás que
bien te lo dejo". "Eres un encanto de hermano", me
dijo mientras subía la mano hacía mi cara y me acariciaba
el pómulo
- qué tierno y que cachondo a la vez, seguro que tu hermanita
con esa conversación tendría los juguillos a tope
- me lo supuse, pero no lo podía ver pues estaba bastante alejado
de su coñito, lo que sí pude ver fue como se cruzó
las piernas y se las frotó una contra la otra
- me estás poniendo a cien, me he cruzado las piernas también
y me estoy dando un pequeño masaje entre las dos, pero sin
tocarme todavía... sigue
- como el tema del corte de pelos no estaba agotado, seguí
indagando. Alargué el brazo y empecé a echarle aire
frío sobre la tripita y el monte de Venus y le pregunté
cerca de oído: "¿Hiciste algo más que recortarte
el pelo?" Ella echó una risita nerviosa y me dijo: "Mira
que eres curioso, hermanito, sí hice algo más"
"Qué" Ella separó las piernas para que le
diera el aire bien en el centro y me dijo: "Me masturbé".
"Por qué lo hiciste", le pregunté mientras
con la mano libre le saqué su brazo derecho del albornoz. "Porque
me excité mucho con tanto toqueteo", me respondió
dejando caer medio albornoz encima de la silla. "Y por qué
mas", le volví a preguntar mientras me cambiaba de mano
el secador y con la mano libre le sacaba el otro brazo. "Y porque...
porque... me imaginé lo mucho que le iba a gustar al alguien...",
el otro lado del albornoz cayó encima de la silla...
- joder,
tío, para un poco, que me voy a correr solo con las piernas
apretadas, qué excitación...
- "¿Quién
es ese alguien?", le pregunté mientras le hice coger a
ella el secador, me separé un poco y me bajé a la vez
los pantalones y los calzoncillos. Me volví a pegar a su espalda
y volví a coger el secador
- tu polla en su espalda, eh, joder, nunca me han puesto una polla
en mi espalda, debe ser una gozada. Y quién era ese alguien,
pregunto yo...
- ella,
antes de responder, subió las dos manos hasta mi cara y metió
un dedo de cada mano en mi boca tocándome la lengua mientras
frotaba lascivamente la espalda contra mi polla: "Ese alguien
es el mismo que me tiene ahora al borde del orgasmo, eres tú,
hermanito, tú, que desde lo del otro día me tienes en
continua excitación, tú y tu pollita maravillosa me
tenéis todo el día cachonda, ni sé las veces
que me he masturbado pensando en ti... qué excitación...
qué placer... por favor, hermanito, hazme algo rápido
que no aguanto más..."
- pero qué salida estaba... solo de imaginar lo que estaba
sintiendo por dentro me hace correrme... me voy a correr en un plis
plás, qué le hiciste, sátiro
- como comprenderás si ella estaba la borde del orgasmo yo
no estaba menos, le tenía la espalda pringada de jugos preseminales,
pero con la urgencia que me dijo que tenía no podía
pensar en mi placer, sino en el de ella, pensé en un segundo
cuál sería la mejor manera de hacerla llegar y se me
ocurrió hacerlo allí mismo en la silla, me quité
de detrás de ella y le fui bajando la cabeza hasta que tocó
el suelo, quedó como haciendo el puente encima de la silla,
giré hasta ponerme enfrente de su coñito y lo vi todo
abierto y empapado, ella abrió las piernas todo lo que pudo
para ofrecerme su coño en todo su esplendor, por un momento
pensé en metérsela y desvirgarla, ella seguro que no
hubiera dicho nada, estaba totalmente entregada, pero me pareció
ir demasiado lejos, así que me agaché me puse de rodillas
y empecé a hacerle una comida de coño de antología.
Como era de esperar ella no tardó mucho en empezar a gritar
como una posesa y a correrse como una loca... se corrió...
y se corrió... y se corrió... mientras decía
repetidas veces hermanito...
- ahhhhhhh
me corro yo también.... ahhhhhhh.... cabrón, cabrón
cabrón... hermanito... me vas a matar... ohhhhhhhhhh, sigo...
sigo... puffffff... veo las estrellas... qué placer...
- ...
- ...
- ¿ya?
- ya
- bien ¿no?
- bien es poco, ha sido una de las mejores corridas de mi vida, estoy
como cuando salí de la ducha: empapadita por todos los dados
- mi hermana, cuando se calmó, me dijo lo mismo que tú,
bueno, me dijo no que había sido una de las mejores, me dijo
que había sido la mejor
- nos vas a destrozar a las dos
- jajajajaja, ya será menos, las dos tenéis un fondo
infinito para el placer
- jajajajaja, eso me imagino que será un piropo. Y tú
cómo acabaste, no me lo has contado todavía
- pues como mi hermana no estaba en esos momentos para colaborar en
nada, me las tuve que arreglar yo solito, le dije que se tumbara en
el suelo boca abajo, me eché encima de ella y empecé
a moverme como si me estuviera follando su precioso culito, pero solo
por encima, entre los papos, era fantástico sentir mi polla
en medio de su culo. Pero ella, como queriéndome agradecer
su grandioso orgasmo, abrió totalmente sus piernas y dejó
su agujerito a mi disposición para que hiciera lo que quisiera
con él. Yo me retiré un poco para vérselo bien
y bajé un dedo para acariciárselo, eché saliva
y el dedo entró hasta la mitad, fue tal la excitación
que sentí al ver su culito y mi dedo en él que cuando
quise arrimar mi polla allí empecé a correrme: fue bestial.
Grité como nunca había gritado y mientras me corría
empujé tanto que logré meter casi la cabecita. Inundé
todo su culo por dentro y por fuera. Ella giró la cabeza y
me dijo riéndose: "Casi me la metes"
- qué fuerte ¿no?, metérsela a tu hermanita por
el culo, es demasiado
- pero si no llegué a meterla, solo un pico, eso sí,
cuando la saqué vi que su culito estaba un poco dilatado, si
hubiera aguantado un poco más el orgasmo sí que le la
hubiera metido del todo, sólo de pensar en eso se me pone como
un camión
- ¿la tienes ahora como un camión?
- sí, ha sido muy excitante lo que te he contado y además
tu corrida ha sido bestial
- tú no has descargado todavía
- no, he estado varias veces a punto, pero no, todavía no
- qué aguante, chico, cómo controlas
- es que estaba muy metido en la historia y si me la meneaba a la
vez, perdía intensidad
- ya, pues ahora relájate y pajéate a gusto
- ¿quieres que me haga ahora una paja?
- sí, quiero que te la menees con tanta intensidad que cuando
te corras te llegue la leche hasta la cara, para que sepas lo que
se siente cuando a una le enlechan la cara
- qué morbosa eres... y ¿qué me vas a contar
para ayudarme?
- lo que quieras, mi semental, lo que quieras, pídeme algo
y yo seré lo más explícita posible
- a ver... algo que me excite mucho mucho... a mí lo que más
me pone es ver a una tía masturbándose o ver a dos tías
haciéndoselo... prefiero esto último
- tú siempre de mirón...
- sí,
lo reconozco, soy un voyeur nato, ya te lo dije, aunque aquí
por teléfono en vez de mirar por lo ojos miro por los oídos
- jajajajaja... eso se llama oidón, eres un escuchón
- jajajajaja... llámalo como quieras, pero empieza a soltar
por esa boquita
- déjame pensar algo...
- ¿con
cuántas tías lo has hecho?
- llegar hasta el final con tres, besitos y toqueteos con alguna más,
pero en serio sólo he estado con tres
- los besitos y toqueteos también me gustan... ¿quiénes
son esas tres?
- me alegro que me hagas esa pregunta... jajajajajaja... la esperaba,
una es la amiga del probador que ya te conté, otra, una amiga
del colegio y la tercera... la tercera..., esta es un poco más
fuerte
- ¿sí? ¿quién?
- la madre de una amiga
- ¡la madre de una amiga! ¡qué bueno!... eso sí
que está bien... ¿es la madre de alguna de las dos amigas
que me has dicho antes?
- no, con esa amiga no he hecho nada, no me he atrevido, aunque me
atrae un montón, está muy bien
- pero está mejor su madre
- siiii, su madre está que no te la puedes ni imaginar
- pues vamos con esa madre. Me parece de lo más excitante que
te enrolles con una madre, mi morcillona ha dado un brinco cuando
ha oído eso
- jajajajaja... lo sabía, sabía que ibas a elegir esa
posibilidad, si ya te voy conociendo yo a ti
- es que tiene mucho morbo, no lo niegues... cómo es esa madre
- es una señora de cuarenta años que está para
quitar el hipo, aparenta bastantes menos, se cuida mucho, siempre
va arregladita, bien vestida, sexi, atractiva, simpática, alegre...
vamos... una diosa. Yo siempre que la veía me quedaba atontadita
mirándola y escuchándola, y pensaba que así me
gustaría a mí ser cuando llegue a los cuarenta
- vaya con la señora, un bombón...
- un
verdadero bombón. Y no veas el cuerpo que tiene
- cuándo le viste el cuerpo por primera vez
- mi amiga vive en un chalet a las afueras y tienen piscina, allí
la vi por primera vez en bikini
- solías ir mucho a esa piscina
- el verano pasado iba casi todos los días que hacía
bueno, además teníamos que estudiar y así aprovechábamos
para estudiar y bañarnos después
- o sea, que eras asidua a esa casa, que eras como de la casa ¿no?
- exactamente, me movía por la casa con total libertad y hasta
iba cuando mi amiga no estaba, o me quedaba cuando ella tenía
que ir a algún sitio
- bien... tú te fijabas en ella siempre que podía, pero
ella cuándo se empezó a fijar en ti, cómo empezó
el acercamiento
- nosotras siempre andábamos en bikini por la casa en todo
momento, tanto para estudiar, como en la piscina, como para comer,
siempre nos estábamos luciendo
- ¿en esa casa no había hombres nunca?
- sí, claro, estaba el padre de mi amiga, pero en verano, o
estaba de viaje o no venía a casa hasta el atardecer, que era
cuando yo ya no estaba
- sigue
- un día que mi amiga se tuvo que ir a no me acuerdo qué,
me quedé yo sola estudiando
- en bikini
- claro, en bikini, como siempre, ya sabes, primero una hora de estudio
y después a la piscina
- ¿cómo era ese día el bikini?
- era blanco brillante, que contrastaba muy bien con mi piel morenita
- era grande, normal o pequeñito
- entre normal y pequeñito, pero no era un tanga. Mi culito
estaba tapado, por lo menos parte de él y la parte de arriba
también tapaba bien los pechos
- me lo estoy imaginando y me gusta, me he liberado ya de estorbos
entre mi cuerpo y yo
- o sea, que estás en pelotas
- totalmente en pelotas
- te la estás cogiendo con la mano
- sí
- con la derecha o con la izquierda
- con la izquierda, para pajearme soy zurdo, para todo lo demás
diestro
- jajajajajaja... y eso por qué
- no lo sé, pero un día descubrí que me daba
más gusto mi mano izquierda que mi mano derecha, y decidí
entrenarla
- y la entrenaste a base de bien
- no veas, todos días teníamos gimnasia
- jajajajaja, pero qué guarrillo eres
- a lo que íbamos, estabas estudiando con un bikini blanco
brillante que te quedaba de vicio...
- sí,
en la habitación de mi amiga, y en eso entró su madre
- que también tendría un bikini que le quedaba de vicio,
¿de qué color era?
- era color fucsia como salpicado de brillantina, muy llamativo, y
no veas como le quedaba... era un cuerpo diez
- qué te dijo
- me dijo que dejara de estudiar ya por hoy y que si quería
fuera con ella a la cocina que iba a hacer un pastel
- ¿tú le acompañaste?
- me quedé sorprendida al principio pero le dije que sí,
pero que de poca ayuda le iba a servir en la cocina pues no tenía
ni idea de cocinar
- o sea, que tú de cocinar na de na
- jajajajaja... na de na, pero me levante y la seguí. Ella
me cogió de la mano y me llevó hasta la cocina
- ¿cuando ibais hacia la cocina no hubo más contacto
que el de las manos?
- cuando pasábamos por el salón me soltó la mano
y me cogió de la cintura, al sentir su mano y su brazo tuve
un estremecimiento en todo mi cuerpo, ella se dio cuenta pero no dijo
nada, solo me estrechó un poco más contra ella
- sentiste su cuerpo contra ti
- siiiii, mucho, al pegar su cadera contra la mía me excité,
fue como si un rayo me tocase, tuve esa sensación de dejadez
que lleva la excitación que lo único que quieres y deseas
es que te sigan tocando
- mi mano izquierda ya está haciendo gimnasia, sigue por favor,
qué pasó en la cocina
- cuando llegamos a la cocina ella me soltó y como ya tenía
casi todas las cosas preparadas por la encimera me explicó
en pocas palabras lo que íbamos a hacer, no te lo cuento para
no aburrirte
- eso, vete más al grano que ya estoy muy excitado y quiero
que me lleves a la máxima excitación
- ella me dijo que yo hiciera la masa mientras ella cortaba las manzanas
en rajitas, yo me puse a ella y eché cantidad de harina, ella
se rió y me dijo que no hacía falta tanta, se pudo detrás
de mí, pegada a mí, y con sus manos encima de las mías
me dijo cómo había que amasar
- ¿qué sentiste al tener su cuerpo pegado al tuyo?
- me puse muy nerviosa y no sabía qué hacer con las
manos, ella me dijo que me tranquilizara, que no era tan difícil
y se puso a amasar conmigo, pero al hacerlo movía su cuerpo
contra el mío, no veas que excitación sentí...
jo, solo de recordarlo me pongo otra vez a cien
- yo ya estoy a mucho más de cien... ¿te decía
hago? ¿hablabais?
- hablaba sobre todo ella, yo estaba como ida, me decía que
tenía un cuerpo muy bonito y no sé cuántas cosas
más, todas al lado del oído y de una manera muy sensual,
me estaba seduciendo, pero de qué manera
- tú ya estabas seducida... oye, una cosa, estoy con un calentón
de espanto y me quiero correr ya, pero quiero que me acabes de contar
tu historia, vete, por favor, un poco más al grano y sé
lo más morbosa que puedas
- vale, ella dejó mis manos amasando y las suyas las empezó
a subir por mis brazos hasta los hombros, estaban llenas de harina
por lo que te puedes imaginar cómo me estaba poniendo, metió
sus dos manos en mis axilas y las acarició, después
se untó otra vez las manos en la harina y las llevó
a mi tripita me la puso perdida pero yo sentí un cosquilleo
maravilloso, en una de las pasadas por mi tripita de abajo arriba
arrastró con ellas la parte de arriba del bikini y me empezó
a amasar la tetas
- cómo tendrías las tetas...
- jo,
estaban duras como piedras, más o menos como las tengo ahora,
me las cubrió bien de harina y continuó con mi cara
y mi pelo, todo me estaba quedando blanco
- ¿tú seguías con la masa?
- qué va, ya no podía hacer nada, solo estaba a la expectativa
de lo que ella me iba haciendo. De repente me hizo dar la vuelta y
me besó en la boca, un beso apasionado, lleno de lujuria, le
miré a los ojos y se los vi llenos de deseo. Me agarró
por el culo y me subió hasta la encimera, depositó encima
de la masa
- ¡encima de la masa, pero qué morbo! ¿Todavía
tenías puesto el bikini?
- sí, pero me echó hacia atrás y a la vez que
me tumbaba en la encimera me lo sacó, casi ni me enteré
- ¿qué sensación te causó el contacto
de la masa con tu culito?
- una sensación muy rara pero muy placentera. Ella me apretaba
hacia abajo para que la masa me entrara por el culito y entre las
piernas. Cogió un puñado de masa y lo depositó
encima de mi monte de Venus y empezó a amasarlo allí.
Era lo más morboso que me había ocurrido en mi vida
- estarías empapada
- sí, y tanto, soltaba jugos como si tuviera un grifo abierto
allí abajo, pero eso a ella le sirvió para condimentar
la masa, empezó a mezclar la masa con mis flujos, me metía
los deditos en mi coñito y los cargaba de jugos y volvía
a la masa, así un rato
- ya estaría a punto de correrte ¿no?
- sí, ya no aguantaba más, ella se dio cuenta, dejó
la masa y bajó sus labios hasta mi coñito, y empezó
la mejor comida de coño que me hayan hecho nunca y creo que
me harán
- ¿se notaba que no era el primer coñito que se comía?
- era toda una experta, seguro que no era su primer coño, pero
yo ya estaba tan fuera de mí que no tardé en correrme
como una loca, pegué un grito que debió oírse
en todo el barrio ¡qué manera de correrme!
- jo, yo ya voy también... ahora... ahora... yaaaaaaaaaaaaaaaaaa
oooooohhhh aghhhhhhh me corrrrrrrrrooooooooooooooo...
- yo...
también... estoy llegando...... aaaaaahhhhhhhhhhhhhhh
- ...
- ...
- hola,
¿estás ahí?
- jajajajajaja... claro, dónde quieres que esté
- ha sido maravilloso
- un pasada, qué corrida más larga e intensa
- pufffffff
- paffffffff
- jajajajajajaja... bueno, princesita, habrá que dejarlo ya
por hoy
- si, ya es tarde, lo mejor es que lo dejemos, ¿cuándo
me llamarás otra vez?
- un día de estos, ya veremos, una cosa...
- qué
- ¿cómo acabó ella? y ¿cómo os
limpiasteis todo?
- hubo todavía bastante más, pues ella no se había
corrido y así no se podía dejar la cosa, y después
nos metimos juntas en la bañera... pero esto te lo contaré
otro día con más detalle, hoy ya no puedo más,
estoy agotadita, ¿te importa?
- qué me va a importar, lo comprendo, lo mejor es que lo dejemos
por hoy. Un beso muy fuerte
- otro para ti, cielo, y con lengua
- jajajajaja... adiós
- adiós.
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