-
Hola hermana
- hola hermanito ¿qué tal?
- bien
- qué raro que me llames a esta hora ¿no?
- ya ves, que me ha dado por ahí
- si me parece muy bien, pero si me llegas a llamar unos minutos antes
no me pillas
- ¿por qué? ¿dónde estabas?
- acabo de entrar en casa ahora mismo
- ¿no hay nadie en casa?
- no, papá y mamá se han ido a comer por ahí
y también cenarán fuera, hoy les toca día de
juerga
- no lo sabía, seguro que se lo pasarán bien
- seguro, después llegarán a las tantas con una cuantas
copas encima
- hacen bien
- si yo no digo lo contrario, me parece muy bien que se diviertan
- ¿y tú, no vas a salir?
- no tengo pensado salir, tengo que estudiar
- ¿y después de estudiar?
- me prepararé algo de cenar y veré la tele
- pues vaya plan
- no está mal un poco de tranquilidad de vez en cuando ¿tú
que tienes pensado hacer?
- no lo tengo pensado todavía, seguramente haré lo mismo
que tú
- pues vaya plan
- jajajajaja... ya ves
- ¿no vas a quedar con tu amiguita?
- ¿con María?, no, hoy tiene cena de amigas
- pobre...
- pobre
ella o pobre yo
- pobre tú, ella seguro que se lo pasará en grande,
las cenas de amigas son... cómo te diría yo... son muy
cachondas
- ¿cachondas?, igual esa es la palabra más apropiada
para definir una cena de despedida, la verdad es que se desmadran
bastante
- pero a ti te gusta María o no te gusta
- claro que me gusta, está muy buena, pero no me trae loco
- chico, cómo eres...
- si
es la verdad, me encanta estar con ella cuando estamos así
como tiernos, pero después no hay química entre nosotros
- o sea que lo que te gusta es pegarte el lote con ella
- eso, y que ella se lo pegue conmigo
- desde luego... cómo sois los tíos... yo me entero
que alguien quiere salir conmigo sólo para eso y lo dejo al
momento
- jo, pero a ella no le digo eso, esto te lo cuento a ti
- ah, gracias por la confianza
- de nada, pero es verdad, a ti te cuento las cosas tal como son,
a ti no te miento nunca
- vale, te creo, y ya que estamos hablando de María, cuéntame
más cosas de ella
- más cosas en qué sentido
- en todos los sentidos
- ¿quieres que te cuente lo que hago con ella?
- sí, lo que hacéis cuando estáis tiernos
- vaya... qué morbosilla estás hoy ¿no tenías
que estudiar?
- tenía, pero más tarde también lo puedo hacer
- vale, pero antes ponte cómoda, supongo que estarás
de pie al lado del teléfono ¿no?
- si, claro, todavía tengo una bolsa en la mano
- pues deja la bolsa en el suelo y siéntate tranquilamente
en el sofá
- ya estoy sentada en mi rincón del sofá
- tu rincón... qué bien suena eso
- es verdad, es mi sitio desde siempre
- eso es cierto
- venga, empieza
- quieres que te cuente lo que hace ella conmigo o lo que hago yo
con ella
- las dos cosas, empieza por donde quieras
- a ver... cuando María y yo nos ponemos tiernos, que suele
ser siempre que salimos por ahí de marcha, acabamos en el coche
besándonos y acariciándonos
- en el coche, qué poco romántico
- es lo que tenemos más a mano, además yo creo que es
muy morboso hacerlo en el coche
- igual sí, no tengo experiencias de ese tipo
- te puedo asegurar que sí. Llevamos el coche hasta un sitio
apartado y nos sentamos en el asiento de atrás. Primero empezamos
con los besos, muchos besos
- ¿besa bien?
- muy bien, es muy tierna y le gusta que los besos duren una eternidad,
si fuera por ella se pasaría la noche besándome
- eso me gusta
- me lo imaginaba..., las chicas y sus ternuras. Cuando yo veo que
ya llevamos un tiempo prudencial besándonos, pasamos a la segunda
fase: las caricias de la cintura para arriba. Ahí soy yo el
que lleva la voz cantante y ella se deja hacer. Le desabrocho la camisa
o lo que lleve y me dedico a sus tetas
- son bonitos sus pechos
- un poco grandes para mi gusto, me gustan más las tuyas
- eh, que estás hablando de ella, no de mí. ¿En
serio te gustan más las mías?
- sí, mucho más, las tuyas son especiales... pero sigo
con las de María, enseguida se le ponen duras y los pezones
como dedos. Se las toco y se las chupo durante un rato largo. A esta
fase le dedicamos menos tiempo que al de los besos
- y eso por qué
- porque sus tetas son muy sensibles y ella enseguida se sobreexcita
y quiere pasar a la siguiente fase
- a la siguiente fase...
- la
siguiente fase está dedicada a la parte de abajo, nos acariciamos
por encima del pantalón y poco a poco vamos metiéndonos
mano... no sé, no me encuentro muy inspirado ahora para contarte
todo con más detalle
- vale, vale, déjalo... a mí tampoco me está
llegando mucho tus explicaciones... en otro momento que estés
más inspirado
- ¿no te importa?
- no qué va, la verdad es que no tengo mucha curiosidad por
saber lo que haces con tus amigas
- bien... es que prefiero que hablemos de nosotros, me inspira más
el tema
- de nosotros...
- sí
sobre todo de ti, me gustaría que me contaras cosas de ti.
Cuéntame cosas tuyas
- vale, me parece bien, qué quieres que te cuente
- no sé... algo muy íntimo, algo que no sepa nadie
- prefiero que me preguntes tú cosas, así me saldrá
mejor
- vale, te iré preguntando, pero me tienes que contestar a
todo
- de acuerdo, empieza
- a qué edad sentiste tu primer deseo sexual
- jo, eso es difícil de decir, mi cuerpo, y me imagino que
el tuyo también, desde siempre se ha excitado con caricias
y toques involuntarios
- ya, pero yo te digo conscientemente
- si te digo la verdad mis primeras excitaciones conscientes me las
provocaste tú
- ¿yo? ¿cuándo?
- cuando me hacías cosquillas en el sofá viendo la tele
- pero mis cosquillas eran de lo más casta e inocentes
- ya, pero se me ponía la carne de gallina, sobre todo cuando
me las hacías por las piernas
- lo de la carne de gallina ya lo notaba yo, pero no pensaba que eso
te llegara a excitar
- al principio sólo me hacías por las manos y los brazos,
eso si eran verdaderas cosquillas, pero con el tiempo ampliaste la
zona y llegaste a las axilas, los hombros, la espalda, los pies, las
piernas, y eso ya no eran cosquillas, eran caricias
- y eso te excitaba...
- pues
sí, eso me excitaba sin yo saberlo, a veces cuando me metía
en la cama, me tocaba las bragas y las notaba mojadas
- ¿sí? ¿y qué hacías?
- nada especial, yo no sabía cómo se masturbaban las
chicas, solía juntar las dos manos por las palmas y me las
apretaba encima de las bragas, me ponía boca abajo y me frotaba
contra ellas hasta que me quedaba dormida
- ¿llegabas a correrte?
- entonces no lo sabía, pero ahora sí sé que
algunas veces llegaba al orgasmo, sentía un gusto muy grande
al frotarme contra la cama con mis dos manos allí en medio
- sabes que a mí también me excitaba mucho acariciarte...
- me
lo imagino, pero no era consciente de tu excitación, era todo
muy inocente
- inocente para ti, para mí no, yo planificaba mucho las caricias
que te hacía, quería ir ganando centímetro a
centímetro todo tu cuerpo, y así lo iba haciendo, cada
día un poquito más
- bueno, de eso sí me daba cuenta, me daba cuenta que según
iban pasando las semanas tus dedos llegaban a sitios que antes nunca
habían llegado, pero te dejaba hacer porque me gustaba y porque
no veía mal que tú, mi hermano, me acariciara así,
me demostraba que me querías y eso me gustaba
- claro que te quería, y te quiero, pero no solo te quería
como hermana, sino que te quería y te quiero como mujer, eras
la mujer que más quiero en esta vida, y la que más deseo...
- oh,
hermano qué cosas me dices, cómo me gusta que me digas
esas cosas, me vas hacer ponerme tierna
- quiero que te pongas tierna
- ¿aquí? ¿por el teléfono?
- sí, aquí y ahora, no te parece bonito ponerse tiernos
mientras hablamos por teléfono
- pues la verdad... no sé, nunca he hablado con esta intimidad
con nadie por teléfono
- y sin teléfono...
- tampoco...
jajajajajaja
- pues te propongo que te pongas tierna mientras hablamos, qué
te parece
- me parece bien si a ti te parece bien, pero me tendrás que
enseñar un poco
- no te preocupes que yo te enseño, acaso no te he enseñado
otras cosas
- claro que me has enseñado otras cosas, me has enseñado
casi todo
- pues bien, relájate en el sofá y deja volar tu imaginación
y tus sentimientos
- ya estoy tumbadita y relajada, ahora qué
- ¿llevas las ropa con la que has salido a la calle?
- sí, no me ha dado tiempo a cambiarme
- a ver ¿qué te has puesto para salir hoy?
- unos vaqueros y una camisa blanca
- qué vaqueros... ¿unos que no tienen bolsillos atrás?
- sí, esos
- jo, esos te hacen un culito fenomenal, ¿sabes que tienes
el culo más bonito que he visto nunca?
- oh, hermanito, gracias, eres un sol
- es la verdad, a veces, cuando no te das cuenta, me gusta ir andando
detrás de ti para verte el culo
- sí me doy cuenta, pero no digo nada porque me gusta que me
mires
- ¡tramposa!
- jajajajaja... las mujeres nos damos cuenta cuando nos miran, aunque
sea por detrás
- pues a partir de ahora ya no disimularé al mirarte, lo haré
con más descaro
- eso, tú mírame todo lo que quieras que a mí
no me molesta, todo lo contrario
- ahora te estoy mirando virtualmente, pero como estás tumbada
te miro por delante, ¿sabes que ese pantalón también
te queda fenomenal por delante?, está tan ajustado que se te
marcan las piernas perfectamente y en la entrepierna se te mete tanto
que a veces se te notan los labios a los lados... mírate y
dime si es verdad
- me estoy mirando y es cierto, se me notan a los lados de la bragueta
dos bultitos... oye, te fijas en todo
- pues claro que me fijo en todo lo tuyo... una pregunta...
- a ver...
- ¿no
te da gustito a veces cuando se te mete tanto el pantalón en
tu rajita?
- jajajajaja... sí, me pasa de vez en cuando, sobre todo al
subir escaleras o cuando estoy sentada con las piernas cruzada
- ¿y que sientes?
- es como si alguien me estuviera tocando ahí abajo, es muy
placentero
- ¿no te entran ganas de tocarte?
- sí, pero no lo hago, sólo... te gustaría que
te contara una cosa que me pasó un día...
- claro
que me gustaría, ¿es referente a lo que estamos hablando?
- sí, es que una vez me excité mucho con estos mismos
pantalones
- cuenta, cuenta
- me da un poco de vergüenza hablar de esto pero lo voy a intentar
- no me vengas con esas ahora, después de todo lo que hemos
hecho
- ya, pero me da apuro, tú ayúdame un poco a soltarme
- vale, empieza
- un día que estaba en clase de inglés me empecé
a fijar más de la cuenta en el profesor y me empecé
a excitar
- ¿tan bueno estaba tu profe?
- sí, es un bombón de chico, muy jovencito y con un
culo de llamar la atención
- vaya... tú también eres una mirona...
- aquel
día sí, me lo estaba comiendo con la mirada, nunca me
había pasado pero sentí como que me apetecía
desnudarlo con mis ojos
- eso es lo que solemos hacer nosotros con las tías que nos
gustan
- ya, pero que una tía lo haga es más raro, el caso
es que me empecé a imaginar aquel culo prieto sin pantalones.
Notaba que me estaba excitando, pero como nadie se podía dar
cuenta de ello, decidí seguir fantaseando hasta ver dónde
paraba todo aquello
- dónde estabas situada en la clase
- estaba sentada en la última fila, no era una clase muy grande,
pero había sitios vacíos a mi alrededor
- ¿cuántos estabais?
- entre 15 y 20 más o menos
- bien, ¿qué hiciste?
- como te he dicho llevaba puestos estos mismos pantalones que me
quedan superapretados por todos los lados, tiré de ellos por
la cintura hacia arriba para subírmelos un poco más
y crucé las piernas todo lo fuerte que pude. El pantalón
tiene, como tú muy bien sabrás, una costura en la entrepierna
que se me metió en medio de las braguitas
- uuhhhhhh que morbosa es mi hermanita
- aquel día sí, entre las miradas al culo de mi profe,
el pantalón tan apretadito y mis piernas cruzadas de aquella
manera, me estaba poniendo a cien. Empecé a balancearme de
un lado a otro suavemente de manera que no levantara sospechas pero
consiguiendo masajearme todo la zona de mi vagina...
- vagina...
qué fina ¿no?
- jajajajaja, es que no me sale otra palabra, me da corte decirla...
a ver cuál quieres que emplee
- coñito, me gustaría oírte decir coñito
cada vez que te refieras a tu vagina
- vale... coñito... a partir de ahora emplearé coñito
- ¿qué es lo que te estabas masajeando?
- me estaba masajeando mi coñito, co-ñi-to
- así está mejor, ¿sabes que tienes el coñito
más bonito del mundo?
- no lo sabía, pero a partir de ahora ya lo sé, gracias
- de nada, pero es verdad, de todos los coños que he visto,
el tuyo es el más bonito con diferencia
- otra vez gracias, me vas a hacer poner colorada
- no quiero que te pongas colorada, lo que quiero es que se ponga
colorado tu coñito
- jajajajaja, pues ya casi lo estás consiguiendo
- ¿de veras? y cómo lo sabes, ¿acaso te lo estás
mirando?
- no, pero lo noto
- ¿cómo lo notas? ¿cómo notáis
las tías que os excitáis?
- cuando nos excitamos y se nos humedece el co-ñi-to lo notamos
sin más, no nos hace falta ni verlo ni tocarlo
- y tu ahora lo notas húmedo
- sí
- más o menos húmedo que el día que le mirabas
el culo a tu profe
- menos húmedo, aquel día conseguí ponerlo empapado
- ¿te llegaste a correr delante de toda la clase?
- delante no, detrás, yo estaba al fondo y toda la clase me
daba la espalda, el único que estaba frente a mí era
el profe
- ¿cómo lo hiciste?
- seguí con los balanceos un rato y con la costura del vaquero
en medio de mi coñito, hasta que noté que me venía
el orgasmo, pero necesitaba un poquito de presión para acabar,
así que metí la mano izquierda de canto en medio de
mis dos piernas
- pero eso era peligroso, te podían ver
- nadie se enteró porque a la vez que hacía esto con
mi otra mano saqué un pañuelo y me lo puse en la nariz
para sonarme
- ah, a eso se le llama técnica de ilusionista, mientras una
mano atrae toda la atención la otra hace la trampa
- eso, más o menos eso fue lo que pasó, mientras disimulaba
con una mano sonándome los mocos, la otra apretaba el pantalón
sobre mi coñito
- ¿conseguiste llegar así?
- no fue un orgasmo puro y duro, sino más bien un estremecimiento
de todo el cuerpo
- pues eso es un orgasmo ¿no?
- igual sí lo fue, pero no sentí lo mismo que siento
otras veces
- vaya... oye...
- qué
- te puedo decir una cosa
- dime
- que eso que me acabas de contar me ha puesto...
- que
se te ha puesto dura ¿no?
- eso
- ¿y cómo de dura?
- muy dura
- vaya con mi hermanito, que se pone cachondo oyendo a su hermanita
contar guarradas
- no son guarradas, son experiencias
- experiencias guarras
- llámalo como quieras
- oye...
- qué
- y tú ¿qué tal?
- qué quieres que te diga, si también se me ha puesto
algo duro...
- algo
duro o lo que sea
- pues sí, se me han puesto los pechos duros, noto los pezones
de punta debajo del suje
- ¿te los estás tocando?
- no, ¿quieres que me los toque?
- me gustaría
- bueno, me los voy a tocar ya que tanto te gusta, pero no me puedes
ver...
- es
igual, me vas diciendo lo que haces, eso me gusta casi tanto como
verlo
- qué morbosillo eres... sostengo el teléfono con el
cuello y me empiezo a acariciar los pechos con las dos manos abiertas
- ¿por encima de la camisa?
- sí, por encima, giro las palmas por encima de los pezones
- ¿te gusta?
- sí, los noto muy duros
- suéltate los botones de la camisa y haz lo mismo pero por
encima del sujetador
- me voy soltando los botones... uno... dos... tres... cuatro... ya
está abierta la camisa, mis manos vuelven a ponerse encima
de mis pechos...
- no
digas pechos, di tetas
- me aprieto las tetas cogiéndolas por debajo, casi se me salen
por encima del suje
- ¿te gustan tus tetas?
- sí, me parecen bonitas, igual un poco pequeñas
- a mí no me parecen pequeñas, tienen el tamaño
ideal... métete mano por debajo del suje como si le metieras
mano a otra chica
- uhhhhh qué cosas me pides, para eso tengo que imaginármelo
- pues imagínatelo, piensa en alguna amiga a la que te gustaría
tocarle las tetas
- a ver... ya
- ¿a quién has elegido?
- ¿lo tengo que decir? me da un poco de corte
- claro, de eso se trata, de decirlo todo
- he elegido a Sofía
- jo, Sofía, esa está muy buena
- claro, he elegido a la mas guapa de todas nosotras
- no, la más guapa no, tú eres la más guapa
- eso es pasión de hermano, Sofía tiene mejor cuerpo
que yo
- yo creo que no, pero bueno, no vamos a discutir por eso, las dos
estáis muy bien
- Sofía tiene unas tetas muy bonitas
- ¿se las has visto?
- claro, un montón de veces
- ¿y eso?
- en los vestuarios nos cambiamos juntas, nos hemos duchado juntas
y hemos dormido juntas
- ¿también habéis dormido juntas?
- sí, a veces ha venido a casa a dormir y a veces he ido yo
a su casa, si eso lo sabes tú de sobra
- ya, pero me imaginaba que no dormíais en la misma cama
- casi siempre nos metemos en la misma cama para hablar hasta que
nos quedamos dormidas
- pero dormís con pijama o desnudas
- de las dos maneras, una vez nos quitamos los pijamas para ver cómo
se sentían los cuerpos pegados y desnudos y como nos gustó
mucho a partir de ese día nos solemos quitar todo y dormimos
abrazadas
- o sea, que os conocéis vuestros cuerpos de memoria
- pues sí
- vaya vaya de lo que se entera uno, no me habías dicho nada
de eso
- es que para nosotras eso no tiene mucha importancia, lo vemos normal
- será normal para ti, yo solo de pensar que tu amiguita pega
su cuerpo desnudo al tuyo, también desnudo, me pone a cien
- jajajajaja, pues te vas a poner a mil si te cuento alguna de las
cosas que hacemos y decimos
- cuenta cuenta, pero no dejes de acariciarte las tetas mientras hablas
- vale, por encima o por debajo de sujetador
- suéltatelo mejor y haz un poco de todo, pero sólo
en las tetas, no te toques ninguna otra parte del cuerpo
- vale, sólo las tetas
- imagínate que son las de Sofía
- ya me lo estaba imaginando, además tenemos las tetas casi
iguales
- ¿te las ha tocado ella a ti?
- sí, y lo hace muy bien
- ¡qué envidia!
- ¿envidia? si tú también me las has tocado
- envidia de no poder verlo, con lo buenas que estáis las dos,
veros acariciandoos sería el sumun
- eso ya es más complicado, no le puedo decir a Sofía
que mi hermano quiere vernos metiéndonos mano
- sí, tienes razón eso es muy difícil, pero cuenta...
- un
día que vino a casa y se quedó a dormir, cuando fue
la hora nos metimos en la misma cama a hablar, estábamos con
los pijamas puestos, yo estaba de espaldas a ella y ella estaba pegadas
a mi mientras me hablaba al oído
- ¿de qué hablabais?
- de cosas sin importancia, de cosas nuestras. Pero mientras hablábamos
ella metió su mano derecha por debajo de mi chaqueta del pijama
y empezó a acariciarme la tripa y la cintura
- sigue
- me dijo que tenía una tripita muy plana y una piel muy suave,
que daba gusto tocarme. Yo le dije que ella acariciaba muy bien, que
sus dedos eran como plumas. Entonces se quedó callada un momento
como pensando lo que iba a decir y me soltó: “me dejas que
te toque las tetas”
- qué directa
- sí, ella es así, cuando quiere una cosa la dice y
ya está. Yo le dije que claro que me las podía tocar,
pero le pregunté por qué me las quería tocar.
Ella mientras subía lentamente su mano hacía mis tetas
me dijo que siempre había tenido ganas de tocar unas tetas
que no fueran las suyas, quería saber lo que sienten los chicos
al tocar las tetas de una chica
- o sea, que te las empezó a tocar
- así fue, seguimos hablando normalmente pero su mano no paró
un solo momento de acariciarme las dos tetas, primero una y después
la otra, y vuelta a empezar
- qué sentiste tú al ser acariciada así
- al principio me entraron ganas de reírme, sentía como
unas cosquillas especiales, pero según iba pasando el tiempo
y las caricias se hicieron más sexuales, me empecé a
excitar, se me pusieron duras y los pezones de punta
- ella se daría cuenta de eso ¿no?
- claro, era evidente, pero no dijo nada hasta después de un
rato, me empezó a tirar de los pezones hacía afuera,
los soltaba y me los volvía a agarrar, me dijo: “qué
te pasa, te estas poniendo cachondilla ¿eh?” Yo me le respondí:
“jo, es que las tocas muy bien, ¿dónde has aprendido
a acariciar así?” “Ya ves”, me dijo, “una que ha practicado
sobre sí misma, así me las toco yo”
- ¿tan bien lo hacía?
- no veas, era una delicia sentirse acariciada así
- ¿te las sigues tocando ahora?
- sí, y se me están poniendo como aquel día
- sigue con las historia, qué más pasó
- ella me mordió la oreja y me dijo: “oye, te atreves hacer
tetitas conmigo” Yo le pregunté que cómo se hacía
eso. Ella me dijo que quitándose el pijama y frotándose
una contra la otra
- se está poniendo muy caliente esto...
- jajajajaja,
a que se te está poniendo muy dura
- mucho, demasiado, ¿os desnudasteis?
- sí, encendimos la luz de la mesilla y nos quitamos el pijama,
nos quedamos mirándonos solo con las bragas, pero ella dijo
que había que quitárselo todo, y así lo hicimos
- desnudas...
- desnudas
y calientes, así estábamos. Ella se puso encima de mí
y empezó a restregar sus tetas contra las mías, era
delicioso lo que sentía, ella cogió con una mano una
de sus tetas y con la otra una de las mías y empezó
a hacer luchas con los pezones, nos reíamos de la excitación
que sentíamos... jo, me estoy excitando mucho ahora
- te gustaría tocarte en otro lado ¿verdad?
- siii, por favor, ¿me dejas?
- vale, te lo has ganado, abandona ya tus tetas y vete bajando con
tus manos por la tripita hasta la cintura del pantalón ¿lo
estás haciendo?
- sí, me he sacado del todo la camisa del pantalón y
estoy delineando la línea del pantalón, pero sin meter
ningún dedo dentro de él
- muy bien, vete soltándote todos los botones del pantalón
y ábrelo para que puedas verte bien las bragas. Sigue contándome
lo que hacíais Sofía y tú en la cama
- Sofía dejó de jugar con nuestras tetas y se tumbó
del todo contra mí, cruzamos nuestros dedos y quedamos totalmente
pegadas en aspa, las piernas pegadas, los sexos pegados, las tripas
pegadas, las tetas pegadas, los brazos pegados, las manos pegadas...
las bocas pegadas...
- ¿las
bocas pegadas?
- sí, nos empezamos a morrear, al principio sólo eran
piquitos pero después nos dimos un besazo de casi cinco minutos,
fue muy intenso
- ¿era la primera vez que os besabais?
- la primera y la mejor, nunca hemos vuelto a besarnos así,
fue un beso tan bueno como el que nos dimos tú y yo el día
de la boda cuando volvíamos a casa
- aquel fue un beso especial
- y tanto que especial, aquel beso y el de Sofía han sido mis
dos mejores besos con diferencia
- ¿te estás viendo las braguitas?
- sí, las estoy mirando con deseo, como si fueran de otra,
tengo los dedos jugando con el elástico esperando a que me
dejes seguir
- ¿deseas introducirte dentro de ellas?
- puffffff, mucho, no te imaginas cuánto, es una sensación
muy extraña el desear tocarme ahí abajo y no poder hacerlo
hasta que tu me lo digas, es un juego morboso y malévolo, eres
muy malo, hermanito
- jajajajajaja, no te impacientes que todo llegará, de momento
bájate los pantalones hasta los tobillos para que queden al
descubierto tus preciosas piernas, ¿sabes que tienes una piernas
de escándalo?
- oye, ¿hay algo en mí que no te guste?
- todo en ti me gusta, me entusiasma, eres la mujer perfecta
- gracias, hermanito, ya me he bajado los pantalones del todo, me
los he quitado, anda que como aparezcan nuestros padres por aquí
me muero del susto
- pero todavía no van a venir ¿no?
- no, hoy tardarán bastante en llegar, no hay peligro... me
estoy mirando las bragas y las veo mojaditas... me gustaría
tocarme ya...
- vamos
a hacer una cosa, ponte de lado y tócate el culito, eso si
te dejo, acaríciate el culo con una mano por dentro de las
bragas mientras me sigues contando cómo siguió la cosa
con Sofía, la otra mano dedícala a pellizcarte los pezones
- vale, algo es algo, te sigo contando... aahhhhh
- ¿qué te ha pasado?
- nada, que mi culito es muy sensible y me ha dado como un calambrazo
en mi entrepierna... pues... después de besarnos empezamos
a decirnos entrecortadamente lo mucho que nos gustábamos, lo
mucho que nos deseábamos y lo buenas que estábamos,
todo acompañado de una serie interminable de piquitos. Después
de uno de ellos se me quedó mirando y me dijo: “oye, ¿seremos
lesbianas?, porque no es normal lo que estamos haciendo y lo que estamos
sintiendo, nunca me había pasado esto” Yo le dije que era la
primera vez que sentía algo así por una chica y que
si ser lesbiana era sentir todo lo que estábamos sintiendo
no me importaría ser lesbiana, “pero solo contigo”, le dije.
Ella se rió y me dijo: “déjame verte bien”, y se apartó
a un lado para mirarme a sus anchas. Empezó a recorrer todo
mi cuerpo con sus ojos acompañando con un dedo su recorrido,
donde ponía el ojo ponía la yema del dedo. Yo me estremecía
de gusto. Cuando llegó a mi monte de Venus, después
de ir y volver hasta mis pies, se dedicó a hurgar con sus dedos
entre los pelos del pubis, estaba como ida con sus ojos fijos allí,
dijo: “no me extraña que los tíos se exciten tanto viendo
nuestros cuerpos, la verdad es que son preciosos, el tuyo es una verdadera
obra de arte, y esta parte es una delicia”, y al decir esto abarcó
con toda su mano mi coñito, a mí me dio un espasmo de
placer... como ahora... ohhhhhhhhh
- ¿tu culito otra vez?
- siiiii, me he tocado en la entradita y me ha dado otro espasmo...
oye... no se si voy a poder aguantar esto durante mucho tiempo...
déjame que me toque un poco por encima de las bragas, sólo
un poco... te prometo que no me correré, pero necesito apaciguar
un poco la calentura que siento en mi coñito, por favor...
- está
bien, aprieta la mano por encima de las bragas, pero no te corras
eh
- gracias hermanito... aahhhhhhhh... qué placer... ohhhhh...
estoy totalmente licuada
- qué te hizo Sofía en el coñito
- me lo empezó a masturbar, primero despacito y después
fue imprimiendo más vigor a sus dedos, me metía un poco
dos dedos los cargaba de jugos y los llevaba al clítoris, ahí
hacía circulitos y como pellizquitos, me estaba llevando al
orgasmos a marchas forzadas. En unos de los viajes con los dedos llenos
de jugos en vez de ir al clítoris me los llevó a la
nariz y a la boca, me dijo: “aprende a saborearte y a olerte a ti
misma, te gustará” Yo me inundé de mi olor y chupé
sus dedos, le dije que me encantaban las dos cosas. Ella me preguntó
si nunca lo había probado y le dije que no, ella volvió
a cargar toda la mano con mis jugos y me los extendió por la
cara y los labios, bajó su cara y me besó
- jo, hermanita, qué caliente me estás poniendo, encima
con la voz tan dulce que tienes estoy que no puedo controlarme
- ahora soy yo la que te prohibe que te corras, aun no, menéatela
un poco si quieres, pero no te corras, entendido...
- sí,
entendido, te voy a esperar, quiero que cuando lo hagamos sea a la
vez, los dos juntos... ¿te sigues tocando por encima de las
bragas?
- sí, tengo las bragas totalmente empapadas, están como
un trapo, me he quitado la camisa y la he puesto debajo de mí
para no manchar el sofá, no te puedes hacer idea de la cantidad
de jugos que estoy echando
- sigue contando...
- mientras
nos besábamos y chupábamos Sofía bajaba la mano,
la volvía a untar y la metía entre nuestras bocas, nos
estábamos dando un festín de jugos. Me decía:
“esto es a lo que huele y sabe un coño de tía, a que
te gusta. “Mucho”, le dije, “es fantástico, pero también
quiero probar los tuyos, úntame con los tuyos, por favor” Pero
ella no me hizo caso, me dijo: “los vas a probar directamente”, se
sentó sobre mis tetas y me puso el coño en la boca,
“vas a comer tu primer coño, venga, a ver cómo lo haces”
Y allí me encontré yo con un coñito en la boca
y sin saber qué hacer
- tu primer coño ¿eh?
- y vaya coño, era preciosos, tenía muy poco pelo y
estaba brillante, su botoncito estaba allí como mirándome,
ella lo acercó a mis labios y yo empecé a besarlo como
si fuera su boca, sentí en mi nariz sus olores, que eran muy
parecidos a los míos. Ella se contorneaba contra mi boca y
me decía: “muy bien, mi niña, lo estás haciendo
muy bien, sigue así, pero méteme también la lengua...
qué placer me estás dando...” Yo seguía haciendo
todo lo que me decía y gozando como nunca con esta experiencia,
a veces me costaba hasta respirar de lo metida que tenía la
boca dentro de ella
- oye, deja un poco a Sofía y vamos a dedicarnos a nosotros
mismos ¿te parece?
- siiiiii, lo estoy deseando, solo de pensar en tu polla tiesa me
entran escalofríos, ¿te acuerdas de la primera vez que
te la vi?
- claro que me acuerdo, fue el día de la boda, menuda sesión
que tuvimos en ese mismo sofá
- desde entonces no hago más que pensar en ella, me vuelve
loca
- ¿y tú te acuerdas de la primera vez que te acaricié
por dentro de las bragas?
- siiiii, me acuerdo, muchas veces me excito pensando en aquel día,
por cierto, tardaste mucho en decidirte
- es que no me atrevía por miedo a que no me dejaras, además,
era tu mano la que me detenía cuando llegaba cerca de tus braguitas
- por un lado deseaba que me tocaras allí, pero por otro me
daba cuenta que éramos hermanos y no estaba bien que me tocaras
en ciertos sitios
- ¿ya se te han pasado los problemas morales?
- sí, al día siguiente de tu primera masturbación
me desperté toda excitada y le di vueltas a la cabeza sobre
lo que me habías hecho, llegué a la conclusión
de que no podía ser malo sentir placer porque mi hermano me
acariciara, que eso demostraba lo mucho que nos queríamos,
así que decidí continuar con nuestros juegos para ver
hasta dónde podíamos llegar
- qué más hiciste
- me puse una camiseta por encima sin nada debajo y salí de
la habitación dispuesta a ir a la tuya, vi que nuestros padres
no estaban y entré en tu habitación, pero tú
ya no estabas, me llevé una gran decepción
- aquel día salí pronto de casa, había quedado,
lo siento
- tu cama estaba aún sin hacer así que me desnudé
y me metí dentro, me empecé a restregar contra tus sábanas,
estaba excitadísima, la cama olía a ti, me monté
sobre la almohada y me empecé a frotar contra ella hasta que
me corrí, dejé allí mi olor para ti
- no me había dicho nada de esto
- no, porque cuando se me pasó la calentura me arrepentí
de lo que había hecho, no me reconocí a mí misma
haciendo eso, me sentí como una perra en celo, decidí
no contarte nada, te hice la cama y me fui
- puffffff, cómo he has puesto
- ¿más de lo que estabas?
- siiii, más, mucho más...
- pues
no veas cómo estoy yo
- oye, hermanita, no crees que va siendo hora de que nos hagamos una
paja
- si yo lo estoy deseando desde hace rato, eres tú el que la
estás retrasando
- es que me excita mucho hablar contigo así
- y a mí, es la primera vez que tengo sexo telefónico,
y es una gozada
- yo no
- no qué
- que no es la primera vez que tengo sexo telefónico
- ¿no?
- no
- y con quien lo tienes si puede saberse
- con una amiga
- ¿la conozco?
- no, no la conozco ni yo
- y cómo es eso
- pues un día empezamos a hablar por casualidad y desde entonces
hemos tenido varias sesiones de sexo telefónico
- jo, qué fuerte, me tienes que contar eso con detenimiento
- te lo contaré, pero ahora no, ahora quiero que te corras
para mí
- todavía no me has dado permiso para quitarme las bragas
- permiso concedido, quítate esas bragas todas mojadas que
tienes
- ya me las había quitado...
- tramposa
- jajajajajaja... oye por qué no vienes, ¿no te apetece
ver a tu hermanita correrse como una puta?
- claro que me apetece ¿quieres que vaya?
- ven, por favor, te quiero aquí delante, quiero ver tu polla,
es lo que más me excita en este mundo
- vale, voy a ir, pero no te enfríes, ¿podrás
mantenerte en ese estado hasta que llegue?
- lo intentaré, bueno... te prometo que no me correré
hasta que llegues, aunque me va a costar. Tú tampoco te corras
¿eh?
- no, lo guardo todo para ti, tardaré como media hora... dios
qué excitación
- venga, ven... y te voy a dejar que me hagas lo que quieras
- ¿lo que quiera?
- sí, lo que quieras
- vale... por cierto... me gusta mucho tu culito...
- jajajajaja
Colgué
el teléfono y me quedé pensando si sería capaz
de estar media hora sin tocarme con la calentura que tenía,
pero como se lo había prometido decidí cumplirlo. Decidí
darme una ducha para relajarme un poco y tener el cuerpo fresco para
él.
Mientras
caía el agua por mi cuerpo pasé las manos por mi culito
y me sonreí al recordar lo último que me había
dicho mi hermano. ¿Sería capaz de metérmela por
el culo? Para ver lo que se podía sentir allí, me puse
jabón en la entrada y metí un dedo, el dedo entró
bien, pero no era lo mismo un dedo de un pene. Metí otro dedo
y los hice girar, no me molestaba mucho, pero tampoco sentía
nada especial. No imaginaba lo que iba a sentir cuando él me
la metiera, pero estaba dispuesta a entregarle mi culo. Recordé
que mi amiga Sofía me había dicho que cuando le desvirgaron
el culo al principio le dolió, pero que después disfrutó
tanto o mas que por el coño. A ver.
Me enjaboné
bien por todos los lados y salí de la bañera. Me sequé
delante del espejo y miré mi cuerpo con detenimiento. No se
me ocurrió otra cosa que decirle al espejo: “qué buenas
estás, tía”. Me eché a reír y me fui a
la habitación. Todavía quedaban quince minutos para
que llegara. Me entraron dudas si recibirle desnuda o ponerme algo
sexi. Me acordé que una vez me dijo que le daba mucho morbo
verme con el uniforme del colegio, así que lo busqué
por el armario y me lo puse: falda escocesa a cuadraditos roja, camisa
blanca y calcetines blancos. Me miré en el espejo y me gusté,
hacía años que no me lo ponía pero me quedaba
bien, la falda bastante corta, pero eso era mejor. Debajo no me puse
nada.
Fui a
la cocina y me tomé un baso de agua, estaba acalorada, notaba
como bajaba por los muslos un hilillo de excitación. Qué
excitación sentía... No había estado tan excitada
en mi vida. Pensé que si no llegaba pronto me iba a tener que
masturbar, no aguantaba más. Fui al baño y con una esponja
me limpié el coñito, el pobre estaba empapado, me encaré
con él y le dije: “qué te pasa, salidorro, tienes ganas
de polla, eh, pues te vas a tener que aguantar, pues me temo que hoy
le toca a tu primo de atrás” Me eché a reír a
carcajadas. Sonó el timbre de la puerta.
Fui corriendo
a abrir, le cogí de la mano y tiré de él para
adentro, cerré la puerta y lo empotré de cara a la puerta
y me empecé a frotar contra su espalda y su culo.
—cabrón,
has tardado mucho —lo siento, pero he venido lo más deprisa
que he podido, no ves que estoy sudando
Le hice
subir las manos y le saqué la camiseta con brusquedad, le empecé
a tocar las tetas como si fueran las de una chica.
—hermanita,
qué te pasa, nunca te había visto así —esto es
para que veas cómo me has puesto con tu llamadita
Le empecé
a besar jadeando por el cuello y las orejas, le mordí una y
gritó.
—eh,
que me haces daño —te aguantas, no haberme excitado tanto,
te voy a violar aquí mismo
Dejé
de estrujarle las tetas y bajé hasta su cintura, sin preámbulos
le desabroché el cinturón del pantalón y se lo
bajé de golpe hasta los tobillos, no llevaba slip
—¿vienes
a ver a tu hermanita sin calzoncillos? ¡serás guarro!
—no quería perder tiempo en ponérmelos, salí
disparado en cuanto me dijiste que viniera
Me arrodillé
delante de su culo y empecé a besarlo y a darle mordisquitos,
pasé una mano por debajo de él entre las piernas y le
agarré la polla, la tenía super dura, se la apreté.
—dios...
tu polla, hermano, tu polla... me vuelve loca
Me puse
de pie, me levanté la falda hasta la cintura y empecé
a frotar mi pubis contra su culo, rodeé su cintura con mis
dos brazos y le agarré la polla con ambas manos, mis manitas
no eran capaces de taparla por completo.
—tú
también estas sin bragas...
—siiii, tampoco he tenido tiempo de ponérmelas
Me encontraba
como poseída, necesitaba hacer algo urgentemente, abrí
las piernas todo lo que pude y empecé a frotarme enérgicamente
contra su lado derecho del culo, los movimiento eran como si me lo
estuviera follando por detrás, pero con la diferencia que era
el clítoris el que hacía las veces de pene, mis dos
manos seguía agarrándole la polla con fuerza.
—ohhhhhh...
hermanito... no aguanto más... me voy a correr en tu culo...
me voy a correr en tu culo... ahhhhhhh... dioosssss... me voyyyyyyy
Fue un
orgasmo sublime, salvaje, sentí cómo salía mis
jugos, cómo empapaban su culo y sus piernas, no pude evitar
morderle el cuello hasta marcarle todos mis dientes en él...
me quedé pegada a él hasta que se me normalizó
la respiración, mis manos abandonaron su pene y abrazaron su
pecho con ternura, le di un beso en el cuello.
—¿ya
has acabado? -me dijo él mientras se daba la vuelta y me abrazaba
—siiiii, ha sido maravilloso, no lo pude evitar, la culpa la tienes
tú por haberme llamado por teléfono —si me ha encantado,
tonta, no conocía a mi hermanita en esa faceta de tigresa —no
me tomes el pelo... y perdona por el mordisco —esas marcas demuestran
el amor que sientes por mi, espero que no se me quiten nunca —sí,
no me importa decirlo, estoy enamorada de ti, eres el hombre de mi
vida... y perdona por lo egoísta que he sido, solo pensando
en mi placer... pero te prometo que te voy a compensar con creces,
vamos dentro
Me agaché
para quitarle del todo los pantalones y ya de paso los zapatos y los
calcetines, lo puse todo en un brazo y agarrándole con la otra
mano de la polla le dije:
—vamos,
entra ya, no te quedes en la puerta
Él
se echó a reír y me siguió hasta mi habitación.
Una vez allí tiré toda la ropa en el suelo y con una
mano limpié los jugos de su culo, le puse la mano en los labios
y le dije:
—chupa,
que esto te pertenece, tú has sido el causante
Sacó
su lengua y me chupó toda la mano hasta que quedó limpia.
—que
manjar más rico, qué bien sabes —te gusta ¿eh?
—mucho, es delicioso —pues siempre que quieras me lo dices y produciré
más para ti
Le hice
sentar en la cama y me situé delante de él con las manos
en las caderas.
—bueno,
hermanito, ahora te toca a ti disfrutar, dime lo que quieres hacer
con este cuerpecito y tus deseos serán órdenes
Me dijo
que me alejara un poco y me moviera por la habitación, quería
verme bien con el uniforme del colegio.
—estás
preciosa con el uniforme, qué lista eres, te has puesto justo
lo que más me excita, ¿sabes una cosa? —qué —que
ese uniforme tiene la culpa de que me gustes tanto, cuando venías
del colegio y te ponías a merendar sentada en la mesa con las
piernas sobre la silla, yo no paraba de dar vueltas alrededor de ti
para admirarte y mirar si podía verte las bragas, a veces lo
conseguía y me ponía como una moto, me tenía
que ir al baño a hacerme una paja, no te puedes imaginar la
cantidad de pajas que me he hecho por culpa de este uniforme —no lo
sabía, me lo podías haber dicho y te hubiera dejado
ver más mis braguitas —no me atrevía, además
mamá siempre estaba rondando por allí —sí, eso
es cierto —recuerdo un día que te entró un ataque de
risa no sé por qué, te echaste para atrás en
la mesa con las piernas dobladas sobre ésta y la falda se te
recogió en la cintura, quedaron tus braguitas de algodón
expuestas para mí, que estaba a pocos centímetros de
ti, fue maravilloso ver cómo te retorcías de risa en
la mesa moviendo la cintura de una lado a otro, fueron casi cinco
minutos de visión celestial, con los movimiento las bragas
se te movieron y pude ver por primera vez parcialmente tu coñito,
aquella visión fue demasiado para mí, me excité
como nunca, tú seguías riéndote y no te dabas
cuenta de espectáculo que me estabas dando. Como aquel día
mamá no estaba me sentí valiente y puse una mano sobre
tu tripita para hacerte cosquillas, eso causó que tú
te rieras mucho más y te movieras para intentar quitar mi mano
de allí, yo astutamente dejé que mi mano se moviera
al son de tus movimientos y así conseguí poner la palma
de la mano encima de tu pubis por encima de las bragas, estaba excitadísimo,
me acerqué más a la mesa y con la otra mano me desabroché
la bragueta y saqué mi polla, me empecé a pajear, una
mano la tenía sobre tus bragas y la otra sobre la polla, no
tardé mucho en correrme, tú no me pudiste ver porque
tenías la cara vuelta hacia el otro lado, el orgasmo coincidió
con una subida tuya de caderas que permitió a mi mano abarcar
por completo tu coñito y sentir la esponjosidad de tus labios,
fue algo sublime, manché la mesa por debajo y en el suelo quedó
un charquito con mi corrida, más tarde, cuando te fuiste de
la cocina ya calmada, lo limpié todo
Mientras
mi hermano me hablaba yo seguía dando paseitos por la habitación
dejándome ver y haciendo posturitas sexis. Él seguía
sentado en la cama mirándome y tocándose el pene con
las dos manos.
—vaya
vaya, qué cosas me cuentas... me estás volviendo a excitar
como antes...
—ven, acércate -me dijo
Yo me
acerqué y me quedé pegada a su cara. Él puso
sus dos manos sobre mis piernas y empezó a subirlas lentamente
hasta meterlas debajo de la falda y tocarme el culito.
—siempre
deseé meter las manos por debajo de esta falda —pues ya lo
estás haciendo ¿te gusta? —mucho, me enloquece, es maravilloso
tocarte así el culo —me gusta cómo me acaricias... tienes
manos de pianista —jajajajaja, ponte de rodillas delante de la cama
y túmbate sobre ella
Me puse
como me había dicho y él se puso también de rodillas
detrás de mí. Me subió la falda hacia la espalda
y dejó libre mi culo. Me lo empezó a besar y a tocar,
me lo abrió y besó mi agujerito, nunca me habían
besado allí y me gustó, sentí un escalofrío,
sentí cómo su lengua quería meterse dentro de
mí.
—abre
un poco más las piernas
Las abrí
y quedé expuesta totalmente a él, sabía lo que
quería.
—necesitamos
un lubrificante -me dijo —encima de la mesilla hay un aceite corporal
¿sirve eso? —siiiiii, ¿lo tenías preparado, golfilla?
—jajajajajaja... tu hermanita piensa en todo, me imaginaba lo que
me ibas a pedir
Abrió
el frasco y echó una buena chorretada encima de mi culo, con
las manos lo extendió por todos los lados, miré para
atrás y vi cómo también se embadurnaba la polla
con el aceite, la cogió con la mano y la puso en la entrada
de mi culo.
—hermanita,
te voy a follar el culo ¿quieres? —siiiiiii —sí qué,
quiero que hables y digas lo que quieres —quiero que el cabrón
e incestuoso de mi hermano me la meta por el culo ¿así?
—así, muy bien —no me hagas mucho daño ¿vale?
—lo intentaré, pero un poco te va a doler al principio
Cerré
los ojos y me dispuse a ser enculada por primera vez en mi vida. Y
encima iba a ser mi hermano el que me la metiera. Me sentía
a la vez excitada y nerviosa, temía las primeras embestidas.
Sentí cómo su capullo se ponía en contacto con
mi agujerito, apretó un poco pero no consiguió meter
nada.
—estás
muy cerrada, te voy a meter primero un dedo para que se te vaya dilatando...
tú puedes mientras tanto tocarte el coñito para que
cuando te la meta estés al máximo de excitación
Dos dedos
empezaron a trabajar sobre mí, por delante el mío masajeándome
el clítoris y por detrás el suyo metiéndomelo
por el culito. Sentí placer al notar su dedo dentro de mí,
me iba a gustar. Estuvo un rato con su dedo dilatándome y metió
otro dedo.
—ya estás
preparada, ahora va el dedo gordo... tú no dejes de masturbarte
Volvió
a acercar su glande a mi culo y apretó... sentí como
entraba un poquito...
—sácala,
que me haces daño, por favor
La sacó,
volvió a echar aceite sobre los dos y volvió al ataque.
Esta vez metió un poco más... sentí como un desgarro
dentro de mí y grité.
—¿te
ha dolido mucho? ¿quieres que la saque? —no, déjala
dentro, pero no te muevas, déjame acostumbrarme a ella
Él
dejó la polla como estaba y deslizó sus manos por mis
costados hasta alcanzar las tetas, me las acarició con dulzura.
Estaba siendo acariciada por tres sitios a la vez, era increíble
lo que sentía.
—métemela
ya del todo... venga... quiero sentirla dentro de mí... párteme
el culo de una vez
Antes
de que acabara de decir la frase me la metió hasta el fondo,
sentí un dolor tan intenso que me hizo llorar.
—...
aahhhhh... me estás destrozando... cómo me duele...
si llego a saber que me iba a doler tanto no te dejo metérmela...
cabrón cabrón cabrón... -le dije todo esto entre
sollozos —lo siento mucho, cariño, de verdad... no pensé
que te iba a sentir así... ¿quieres que la saque? —noooooo,
ahora que ya ha entrado, no, déjala ahí, pero dame tiempo
a que me acostumbre a ella
Mi hermano
se tumbó sobre mí y mientras me acariciaba el pelo y
la cara con las manos me dijo las cosas más dulces que nunca
me habían dicho. Poco a poco se me fue pasando el dolor y me
fui acostumbrando a tener su pene dentro de mí, me empezó
a gustar tenerle dentro de mí, empecé a sentir un gustillo
especial y distinto a otras veces.
—hermanito...
ya no me duele... me está empezando a gustar... muévete
un poco
Él
se incorporó hasta ponerse en vertical y empezó a meterla
y sacarla suavemente. Yo la notaba entrar y salir en toda su plenitud
y me excité mucho, muchísimo, más que nunca.
También ayudaba que no paraba de masturbarme.
—ahora
sí, esto ya es otra cosa, me está gustando... me está
gustando mucho... dios qué placer me está entrando...
qué sientes al estar dando por culo a tu hermanita... dime
que sientes...
—es algo que no se puede explicar, siento un placer y una ternura
que nuca he sentido, es maravilloso, fantástico, y lo que más
me excita es saber que tú eres mi hermana, mi hermanita del
alma, no me puedo creer que esté dentro del culo de mi hermana
—¿se la has metido a alguien así? —no, es la primera
vez —nos estamos desvirgando mutuamente, ¿no es maravilloso?
—siiiiiiiiiii, es la culminación de nuestro amor... oye...
hermanita... me voy a correr ya... no aguanto más —yo también
estoy a punto... vamos... los dos a la vez...
Él
aceleró los movimientos y empezó un mete-saca furioso
y agresivo mientras yo incrementé los movimientos de mis dedos
en el clítoris. No tardamos mucho en corrernos, primero empezó
él y luego yo, tuvimos el orgasmo más sonoro de todos
los tiempos, gritamos como locos. Sentí cómo descargaba
su leche dentro de mi culo, ni sé la cantidad de chorretones
que me soltó dentro, pero los noté todos, yo a mi vez
me corrí como nunca lo había hecho, enlacé dos
orgasmos seguidos, uno se concentró en mi coño y el
otro en mi culo, fue como un minuto de orgasmo, algo bestial. Quedé
exhausta. Él se tumbó encima de mí y también
quedó exhausto. —puuuffffff que agotamiento, estoy como si
me hubieran dado una paliza... ¿te ha gustado? —siiiiiiiiiii,
mucho, ha sido fantástico, celestial —ahora te la voy a sacar
despacio para que no te duela
Cuando
acabó de sacármela me di la vuelta y nos fundimos en
un beso eterno.
—oye,
me tienes que contar lo que hablas con tu amiguita del teléfono
—claro... pero eso será en otro momento... te quiero mucho
—y yo a ti.
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