| Pasaban
los minutos, la gente iba y venia, sin darse cuenta de mi ansiedad,
tal vez ni de mi presencia. Que hacia ahí me preguntaba, que
pasaría en ese tan esperado encuentro, trataba inútilmente
de leer esa revista que aun guardo, pero nada podía desaparecer
mi impaciencia, sentía tantas cosas a la vez, euforia, angustia,
temor a lo desconocido, pero por otra parte mi cuerpo se derretía
a cada instante, imaginando como seria ese hombre que venia a mi encuentro,
habían pasado tantos meses desde que comenzamos todo esto,
horas intensas de letras, horas intensas de palabras al oído,
aquí terminaba todo aquello que nos envolvía en la misma
magia pero al mismo tiempo comenzaba la historia real, ya no mas esperas,
era ese día el que habíamos planeado, vernos, sentirnos
y darle rienda suelta al placer que habíamos acumulado todo
ese tiempo. Y ahí estaba segundos después de que la
hora del reloj me indicara que había llegado, la gente se dispersaba
entre otra que apuraba en no llegar tarde a su destino, lo vi caminar
despacio entre perfiles humanos, era el sin lugar a dudas y mi mente
se nublo, fue en ese instante que alguien llamo mi atención
con una pregunta y cuando llego hasta mi, apenas si me deshice de
la persona, levante la vista y fueron mis ojos hacia el encuentro
de los suyos, baje de la silla y sin dejarlo de verlo tome sus manos
entre las mías y sonreímos, un hola fue su saludo y
mi primera expresión fue la de decirle….Pero que blanco estas¡
de inmediato los cuerpos se atrajeron y rozando los labios apenas,
para después al oído susurrarme…ahora si te voy hacer
mía, las bocas se fundieron en ese primer beso, explicar ese
beso seria romper con todo lo establecido, se fue la angustia y el
temor, y el deseo se anido en esos segundos del aquel beso profundo
y lleno de calor, el sabor de las salivas al fundirse, el temblor
de las manos al abrazarnos mas fuerte, creo que fue ahí que
los dos supimos que las cosas caminarían al menos como lo habíamos
imaginado, nos tomamos de la mano, salimos de ese lugar y mientras
lo hacíamos le pregunte de su viaje y decía algo nervioso
que había sido un asco y que habiendo tenido que esperar en
todos lados, y se le avía hecho algo pesado, creo que le ofrecí
de la soda que yo misma tomaba con nerviosismo también y seguimos
caminando, en esos segundos al mirarlo de reojo, vi lo hermoso que
en realidad es, me parecía increíble verlo a mi lado
y ahí mismo, lo detuve y le pedí que me besara de nuevo
y este fue un beso mas relajado, mas no menos profundo.
Llegamos a donde nos esperaba el transporte que nos llevaría
a ese hotel que seria el lugar de la mas grande de las odiseas, ya
dentro del vehículo hablamos cosas sin sentido quizás,
intentando controlar los ímpetus, pero no nos era posible,
mientras el conductor se dirigía hacia aquel lugar, los cuerpos
se calcinaban ya, los besos se hacían mas penetrantes y las
manos buscaban nuestra piel, ambos recorríamos con ansiedad
lo que encontrábamos, mis manos entre sus piernas apretando
esa tan esperada verga, que ya crecía entre la tela de ese
jeans que apenas si podía contenerse ahí, sus manos
en mi cintura bajaban sobre mi jeans ajustado y sobaba mi culo con
premura, apresándolo como queriendo ir mas allá de donde
nos era posible, murmurábamos y pequeños gemidos se
hacían patentes, llenando el pequeño espacio, mientras
sus manos atrapaban mis tetas que ya para ese entonces gritaban por
salir y darse por entero, en mi desespero baje por su pecho y llegue
hasta donde la verga punzaba y latigueaba queriendo escapar de sus
ataduras, me incline del todo y di una pequeña mordida a ese
animal que rugía con bravura, sentí sus manos ir hacia
mi cabeza, creo yo gozando el brevísimo instante de mi contacto,
hasta creo que el chofer debió ir mas despacio, al darse cuanta
de las acciones y para ver hasta donde llegábamos y seguramente
que no perdía detalle por el retrovisor , pero ni su presencia
podía detener la marcha de la pasión que por momentos
parecía desbordarse ahí mismo. Unos minutos después
tuvimos que separarnos para bajarnos, pero su mano sujeto la mía
al descender y ya no me soltó mientras encaminábamos
al lobby de aquel hotel, yo sentía al caminar que mi concha
escurría en jugos y mi respiración era sujeta de cambios
bruscos, mi mente apenas si distinguía el rostro de la chica
que nos atendió mientras el ponía su rúbrica
en el registro, nos decían que había solo habitaciones
en la parte baja, pero nosotros sin dejar de mirarnos y soltar las
manos le indicábamos que ese no seria problema, ya camino al
cuarto 002 que era el que nos habían asignado, me parecía
flotar, unos minutos mas, solo unos minutos mas.
La chica entro por delante y nos detallaba los pormenores y nosotros
muriendo de calientes y si bien no parecíamos ansiosos creo
que se nos hizo eterno las atenciones de aquel protocolo ineludible.
Cuando se cerro aquella puerta, hablábamos de que era muy agradables
las estancias de aquella habitación, parecía que no
corríamos prisa por nada, medio la recorrimos y entramos a
lo que era la recamara, ahí habían dos camas, acomodamos
las cosas en un closet y mientras el a mis espaldas hacia no se que,
yo temblaba, mientras tranquilamente sacaba cosas de mi bolso para
acomodarlas sobre un pequeña cómoda que tenia un amplio
espejo, por el cual pude distinguir que miraba lo que hacia, creo
que se daba cuanta de mi sonrojo, de mi ansiedad, de mi timidez y
la torpeza al quedarnos ya totalmente solos.
No me di cuanta cuando se sentó sobre el borde la cama detrás
de mi y atrajo hacia el mis caderas, haciéndome sentar casi
sobre sus piernas que se abrieron para darme cabida entre ellas, sus
manos subieron y apretaron mis tetas mientras yo le decía riéndome
de la acción que se hiciera hacia atrás para poder sentarme,
pues casi caigo del borde de la cama, besaba mi espalda y mi cuello,
mientras sacaba en un solo movimiento la blusita blanca que me había
puesto, ya libre de ella masajeaba todo lo que encontraba mientras
me deshacía de mis botas que solté una a una tirandolas
al piso con mi clásica desfachatez de siempre, creo que decidió
ahí mismo recostarse sobre la cabecera de la cama para admirarme
mientras me veía desabrochar el jeans resbalándolo lentamente
sobre mis caderas y piernas, me deje ver así siempre al principio,
de espaldas hacia el, mientras regresaba al tocador para mirarme con
aquel body negro de encaje que llevaba bajo mi ropa, recuerdo que
vi mi sonrisa llenando mi rostro y mi respiración cambio otra
vez en cuanto decidí voltearme y verlo de nuevo a los ojos,
nunca podré olvidar esa mirada, hasta ese momento, sin distinguir
bien su tonalidad, sonreíamos y casi no había frases
que decir, solo que al verlo tan relajado lo anime a que se levantara
y le pedí que se desnudara para mi, se paro sobre la cama como
un chiquillo y se veía bellísimo sonriendo con picardía
mientras lo hacia, pero al verlo sacarse la playera y los jeans le
indique que no se quitara nada mas que eso y le dije que se recostara
otra vez.
Lo mire, mi sangre corría a mares mientras me senté
sobre la cama a sus pies, quería tocarlo pero había
momentos que pensaba que se haría invisible ante mis ojos y
que todo era solo mi imaginación, mas cuando mis manos recorrieron
sus pies y piernas, baje mi cuerpo sobre el suyo y comencé
un recorrido lento desde sus dedos, lamiendo en un principio cada
uno de sus dedos, chupandolos suavemente, mi boca trémula de
emoción besaba cada centímetro que mi ansiedad me permitía,
y hasta ese momento nada de que había pretendido hacerle era
lo que estaba pasando, todo se me hacia tan espontáneo que
aun hoy me desconozco con esa actitud, sentía su mirada candente,
mientras hacia círculos con mi lengua sobre su piel, subiendo
poco a poco, jadeando quedito, permitiéndome unos segundos
mas para saborear la blancura de su piel, su frescura, guardando cada
detalle de mis ojos a la mente, esas piernas endurecidas bajo mis
manos, su respiración pausada, relajada, llegaba hasta mis
oídos, no habían palabras solo caricias mías
hacia el, que se dejaba consentir a mi antojo, seguí subiendo
y me encontré con su cadera algo inquieta ya, percibí
su impaciencia ahí al ver entre sus piernas, ese palo que se
agitaba bajo la trusa, decidí pasar de largo no sin antes rozarle
con mi boca toda la verga sobre la tela y llenarme de su aroma mientras
se la apretaba con los labios con un tanto de fuerza, nunca le dirigí
alguna mirada a los ojos, solo miraba su cuerpo, su piel, extasiada
en esa verga que crecía a velocidad máxima a mi contacto
y aun cuando estábamos al desquicio total y hambrientos de
mas caricias, subí hasta su rostro y primero llene de mis labios
su boca tersa, jugosa y apasionada, que respondió con energía
en aquel beso, un gemido profundo nos invadió ahí mismo,
mientras me intentaba abrazar del todo, pero me dejo zafarme de sus
brazos, al tiempo mismo que volvía a besarlo en todo el cuerpo
ahora bajando por su cuello lentamente, sobre su piel deteniéndome
en su pecho, aspirando su olor, llegue a su vientre y metí
la lengua en su ombligo, creo que estaba volviéndolo loco en
ese momento, viéndome acercarme cada vez mas y mas a esa verga
que se hinchada cada segundo, me detuve ahí mismo y aspire
su fragancia de macho. Puta madre ¡ ¡ ¡ en cuanto
saque aquel trozo de carne y la tuve frente a mi rostro y en mis manos,
levante la mirada hacia el, que ya enloquecido por la espera, con
la suya me gritaba que le mamara la verga ya mismo, esa angustiosa
espera que los dos habíamos sufrido y gozado al mismo tiempo,
mientras mi lengua caliente, escurriendo en saliva salía de
mi boca, buscando su sabor, su aroma, su suavidad. . . ahhhhhh ¡
¡ ¡ gemidos entrecortados salían de mis labios
mientras besaba la punta de esa lanza, la veía de muy cerca
como queriendo grabarla en mi mente para no olvidarme de ningún
detalle de ella, escudriñándola toda, por mi mente pasaban
imágenes de aquellas fotos que el me enviara todos esos meses
y me parecía mucho mas grande que en todas las imágenes
de aquella hermosura de verga, una verga magnífica gruesa,
grande, con un color pálido sonrosado y aquella cabeza casi
del mismo grosor de todo ese gran palo, puta madre . . . llegue a
dudar, que nada de lo que había ofrecido lograría hacer
en ella, era inmensa ante mis ojos y solo el gran deseo de hacerlo
gozar me animaba a seguir mi cometido de hacerlo gozar como nunca
antes, estuve ahí unos minutos dejándola entrar libremente
en mi boca mientras el buscaba acercarme mas a mi cuerpo para acariciarme,
pero lejos estaba de eso ya que yo estaba arrodillada sobre esa verga
chupandola con delicadeza y algunas veces con energía, se escuchaban
los gemidos de ambos, al incorporarme se abalanzo sobre mi y medio
sentados sobre la cama nos besamos otra vez , su manos buscaron deshacerse
de mi ropa y saco mis tetas mientras las sujetaban sus manos y bajaba
a chuparlas con una total pasión, se detuvo un momento a mirarme
esas dos fuentes de placer como no comprendiendo lo que sus ojos veían,
me hizo hacia atrás y me recostó en la cama, mientras
volteaba su cuerpo dejando su verga otra vez frente a mi rostro, mis
manos sujetaron esa bestia que ya pretendía devorarme en su
totalidad, mi cuello quedo casi colgando al aire mientras el quitaba
el broche de entre mis piernas y a la vez acariciando ya mi concha
que se derretía de caliente, gemíamos, casi al unísono,
jadeantes ya, abrió mis piernas y nos acomodamos para dar paso
al primer 69, al sentir su aliento sobre mi concha me estremecí
del todo, aquella lengua me entraba y salía sin parar, lamía
de abajo hacia arriba, de arriba hacia abajo, toda mi vulva . . .
ahhhhhhhhh ¡ ¡ ¡ mientras yo con la verga a unos
centímetros de mis labios colgaba punzante y deseosa de mas
mamadas, la tome con mi mano y la lleve a mi boca y la atrape del
todo, los dos como locos mamandonos, los dos como locos gimiendo,
los dos desatados y buscando mas y mas, fue ahí cuando al estarle
chupando con fuerza deje que entrara mas y mas hacia mi garganta,
por segundos me detenía a respirar y arremetía con la
misma presión, mientras en ese primer orgasmo, que me lleno
la concha mientras sentía como entraba su lengua en ella, un
maravilloso, jugoso e inolvidable orgasmo, que subió desde
mis pies y llego a mis sentidos, haciéndome gemir como nunca
lo imagine en mi vida, fue ahí que desee con tanta fuerza que
el sintiera el mismo placer que me entregaba que detuve la respiración
y la verga se deslizo suavemente hasta el fondo de mi garganta quedando
ahí atrapada por unos instantes, sentí como se anido
en ella, sus pulsaciones en mi cabeza resonaban, la contuve ahí
mismo unos instantes, apretando toda la verga en mi boca, succionándola
toda sin dejarla escapar, ni cuenta me di que aquel macho se quedaba
quieto al sentir aquella caricia perfecta, lo sentí desprenderse
de mi concha y levantarse una tanto sobre mi cuerpo para mirar lo
que su cuerpo sentía, en ese momento que yo aproveche para
meterme una mano entre las piernas y seguir gozando, ese instante
pienso que a el se le quedo grabado para siempre, ver como su verga
era tragada totalmente por la boca de la hembra que había venido
a cojerse, mmmmmmm, mmmmmmm, que delicia era lograr satisfacerlo del
todo, aun cuando minutos antes en mi recorrido en su cuerpo con mi
boca y al verle la verga, llegue a pensar que no podría lograr
nada que pudiera superar lo que el hubiera vivido.
Ya era como un tormento el estar así en ese instante, deseando
entregarnos del todo, de un jalón me llevo al medio de la cama,
se metió entre mis piernas y bajo a besarme, enredándonos
con las lenguas que mantenían el sabor de nuestros jugos y
nos besamos como locos, chupandonos los labios, separándonos
unos mililitros para respirar o parando para gemir, mientras sus manos
apresaban mis tetas que estaban llenas de su calor, de ahí
sus manos resbalaron y me tomaron por las caderas y bajaron hasta
donde nacen mis piernas, me miro y lo mire, ahí vi otra expresión
en su rostro jamás imaginada, mientras se colocaba el condón
, sus ojos tenían un brillo extraño . . . era el deseo
vibrante de un macho caliente que miraba a su hembra, esa hembra que
expectante e impaciente esperaba que la tomara y la hiciera suya.
Los dos bajamos la mirada al unísono, para permitirnos ver
como uníamos nuestras carnes, tomo la verga y la fustigo en
la entrada, haciendo ese instante mucho mas supremo, intentando quizás
detener el tiempo o la ansiedad, pero no logro permanecer mas sin
decidir penetrarme, cuando entro en mi, lo hizo con cierta suavidad,
pero de una estocada, sentía como esa verga abría toda
mi concha, haciéndome soltar mas jugos, de principio a fin,
bañándole con mi leche toda la verga, la deposito hasta
el fondo y los dos gemimos de placer, puta madre ¡ ¡ ¡
. . . que rico se sentía eso, sublime diría yo, cuando
comenzó a cojerme, cada embestida era un gemido arrancado del
fondo de mis entrañas, no olvidare nunca esa sensación
maravillosa de sentirme totalmente llena por ese macho espectacular
que me cojia a todo vapor con una pasión desbordante, cada
segundo sentía como la verga me atravesaba, sin darme tregua
ni siquiera a moverme, mi cadera se sello a la cama y solo permanecía
recibiendo tamaña dosis de energía pura y placer sobrehumano,
veía el rostro de ese macho enfurecido sobre mi cuerpo gimiendo
y entregándose del todo, me hizo suya y lo hice mío,
ahí mismo, fundidos en una sola comunión de cuerpos,
sin mas retenes, sin mas que el deseo único de realizar lo
tantas veces soñado e imaginado, había momentos que
mis labios se apretaban, tal vez intentado guardar toda esa pasión
solo para mi, pero para ambos era casi imposible, necesitábamos
compartirnos del todo y al escucharlo gemir y a su respiración
hacerse cada vez mas agitada, mis sentidos se nublaban y de los gemidos
pase de inmediato a los gritos de placer, justo en el momento en que
un orgasmo llenaba todo mi ser, mi cuerpo agitaba en estertores y
cuanta emoción en los besos furtivos que nos dábamos
por segundos, las lenguas salían de las bocas sin permitir
unirse del todo, lengüetazos en el rostro, quedándose
a veces en el espacio, al no poder contener los movimientos que ya
se hacían patentes en mi cadera, los segundos seguían
corriendo y la loca carrera por alcanzar la cima se hacia inmensa,
cada vez mas locos y voraces, matando la sed y hambrientos de caricias
al mismo tiempo, el bajaba a mis tetas y las tomaba con sus labios,
algunas veces las chupaba con fuerza , algunas veces lo hacia solo
rozándolas con la lengua, habiendo perdido toda cordura, nos
dejamos conducir con desgarro hasta el final de esa culiada soberbia,
levanto mi pierna y se metió entre ella, así mismo como
algunas vez me lo describió que lo haría, toda la verga
a full, toda su fuerza restante al seguirme penetrando como un semental,
como todo el macho que lleva dentro, integro y fulminante, transportándonos
al infinito, una y otra vez dentro y fuera de mi concha que ya se
desgarraba ante semejantes embestidas, una y otra vez fuera y dentro
hasta desahogar la pasión, su cuerpo se tenso al grado de que
su mirada me dominaba, sus últimos embates en mi concha me
dejaron muda al presentir que la culminación se acercaba a
ríos embravecidos, fue ahí cuando se desprendió
gimiendo como creo que nunca lo había hecho, se erigió
sobre mi cuerpo y me obligo a seguirlo dejándome hincada sobre
esa cama, haciéndome tragar otra vez la verga de nuevo, una,
dos, tres embestidas antes de recibir un maravilloso y espectacular
baño de leche sobre mi rostro, jamás , jamás,
pero jamás imagine estar así ante un macho que me tomaba
con fuerza de mis cabellos y me diera de su leche caliente a beber,
los borbotones me cayeron en el pelo, las mejillas, las tetas y muchas
de ellas lograron quedarse en mi boca, y recuerdo que mi lengua ávida,
tragaba todo ese elixir de aquel semental que gemía con una
entrega inigualable, logrando unirse a mis gemidos haciendo juntos
una oda a la pasión. Cuando todo quedo termino, no había
silencio, los jadeos estaban ahí y la respiraciones de los
dos eran patentes aun, me quede así lamiendo mis tetas ante
el que me miraba desde la otra orilla de la cama sonriente, con una
mirada traviesa. Y yo . . . que puedo decir de mi?
Desde ese momento jamás volví a ser la misma.
Me encantaria saber tus comentarios,
enviame un mail o chateamos en ale13vil@hotmail.com
Continuara ……….
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