Pasaron
varios meses desde aquel encuentro con el primo. Trate de llevar mi
vida normal y mantuve con mi novia que luego fue mi esposa las mejores
relaciones. Pero siempre en mi mente, en sueños o pesadillas
volvían a mi mente el episodio vivido con mi primo.
Un día estaba yo en casa estudiando para los exámenes
de período y mi familia y hermanos se habían ido a la
finca de papá. Cuando sonó el timbre de la puerta abrí
y estaba mi primo ahí. Preguntó por papá y le
manifesté que se habían ido a la finca. El paso. En
ese momento frente a su presencia me vino a la mente todo el episodio
vivido.
Pregunto mi primo, te gustaría hacer lo que hicimos la otra
vez a lo cual yo respondí si pero quiero experimentar ahora
con conciencia de lo que estoy haciendo. Sin perder tiempo subimos
a mi habitación la cual era amplia y nos desvestimos, había
un gran espejo encima del gavetero lo cual al vernos ambos desnudos
comencé a excitarme. A diferencia de la primera vez, ya al
desvestirme mi verga estaba erguida como un carbón y roja por
la calentura que tenía. Mi primo se me arrodilló y comenzó
a mamarme mi verga. Se lo metía en su boca hasta el fondo pues
solo se veían las bolas afuera. Levanto su cara y me dijo,
primo estas botando un líquido súper divino.
Yo no aguantaba por hacerle lo mismo y fui yo quien se arrodillo y
comenzó a mamarle a él su miembro, el cual también
botaba su líquido seminal. El sabor era dulzón y agradable.
Luego me dijo vamos hacer un 69, nos acostamos y el colocó
su verga en mi boca y yo la de él en la mía y comenzamos
a mamarnos tan intensamente que ambos gemíamos de placer. Así
trascurrieron varios minutos y me dijo no vayas a acabar aún,
ahora viene lo bueno.
Se unto un gel en su miembro y comenzó a penetrarme con suavidad
lo cual yo disfrutaba intensamente, en posición acostado yo
levantaba una pierna para que la penetración fuera total. Con
una mano me pajeaba. La sensación era de estar en la gloria,
no pude aguantar y le acabe en su mano lo cual me restregó
mi leche por mi verga y bolas, fue bastante pues recuerdo haberle
disparado unos cinco lechazos. En eso me dijo te voy acabar a dentro
aguanta y enseguida sentí su leche caliente dentro de mi culo.
Se volteo y comenzó a limpiarme mi verga con su lengua, bolas
y culo. Yo creía que me moría de tanta excitación.
Nos recostamos un rato y pasado unos minutos comenzó a pajearme
y yo le hacía igual. Mi verga volvió a ponerse erecta,
dura y gruesa creo medía unos 20 cms. Mi miembro no era más
grande que el de él. El lo tenía mas grande de unos
25 cms y súper grueso, que reconozco que cuando me penetraba
me dolía mi esfínter. Pero entre el dolor y el placer
prefería el segundo.
Nos volvimos a mamar en un 69. Luego nos untamos una la loción
y nuestros cuerpos se resbalaban. La sensación era divina sobre
todo cuando nuestros miembros se friccionaban uno al otro y la sensación
de resbalar era más excitante. El me penetro en una posición
en la cual yo quedaba hacia arriba con las piernas en alto y el me
penetraba para frente a mi con mis piernas encima de sus hombros y
con una mano frente a mi me pajeaba. Nuevamente sentía estar
en la gloria. La penetración era mas profunda que la otra posición,
sentía su miembro que me llegaba hasta el estomago. El gemía
de placer parecía un toro bramando. Por supuesto no aguante
y me vine con toda la leche, el saco su verga de mi culo y se pajeo
cayendo su leche encima de mi verga que junto a la mía parecía
un plato de sopa. Y me dijo déjame eso que me lo voy a tragar
todo. Comenzó a pasarme la lengua por mi barriga y verga toda
llena de leche y en segundos no quedaba nada. Y comenzó a mamarme
que casi le acabo en al boca.
Se acostó igual como yo la había hecho y me dijo que
lo penetrara yo a él. Y así lo hicimos, comprobé
que la penetración en esa posición era casi perfecta
pues uno se podía impulsar mejor y mi penetración era
total. Yo lo pajeé a él y acabó sobre mi mano
y su barriga, yo saque mi verga y lo pajee bañándolo,
pero me dijo que se lo echara en su cara y así lo hice. Luego
me dijo que lo limpiara con mi lengua.
Con cierto recato, pues nunca había besado a un hombre en eso
cuando comencé a lamerle la leche que tenía en su cara,
él me besó y casi se come mi lengua. Yo probé
igual y mi verga casi explotaba de la rara sensación. Luego
baje a su verga y me trague toda la leche que tenía regada
sobre su barriga y verga, cada vez me gustaba el sabor de su leche.
Así pasamos como unas tres horas que parecieron una eternidad.
Luego nos bañamos y él se fue pues ya era tarde y podía
llegar mi familia de la finca.
Como era de suponer esa noche la pase muy inquieto, tuve que hacerme
la paja dos veces para botar la excitación que aquel segundo
reencuentro me había producido.
Próximamente la tercera y última experiencia con mi
primo.
Robert_guerrero_2006@yahoo.es
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