Con un primo de mi papá II - Robert

Pasaron varios meses desde aquel encuentro con el primo. Trate de llevar mi vida normal y mantuve con mi novia que luego fue mi esposa las mejores relaciones. Pero siempre en mi mente, en sueños o pesadillas volvían a mi mente el episodio vivido con mi primo.

Un día estaba yo en casa estudiando para los exámenes de período y mi familia y hermanos se habían ido a la finca de papá. Cuando sonó el timbre de la puerta abrí y estaba mi primo ahí. Preguntó por papá y le manifesté que se habían ido a la finca. El paso. En ese momento frente a su presencia me vino a la mente todo el episodio vivido.

Pregunto mi primo, te gustaría hacer lo que hicimos la otra vez a lo cual yo respondí si pero quiero experimentar ahora con conciencia de lo que estoy haciendo. Sin perder tiempo subimos a mi habitación la cual era amplia y nos desvestimos, había un gran espejo encima del gavetero lo cual al vernos ambos desnudos comencé a excitarme. A diferencia de la primera vez, ya al desvestirme mi verga estaba erguida como un carbón y roja por la calentura que tenía. Mi primo se me arrodilló y comenzó a mamarme mi verga. Se lo metía en su boca hasta el fondo pues solo se veían las bolas afuera. Levanto su cara y me dijo, primo estas botando un líquido súper divino.

Yo no aguantaba por hacerle lo mismo y fui yo quien se arrodillo y comenzó a mamarle a él su miembro, el cual también botaba su líquido seminal. El sabor era dulzón y agradable.
Luego me dijo vamos hacer un 69, nos acostamos y el colocó su verga en mi boca y yo la de él en la mía y comenzamos a mamarnos tan intensamente que ambos gemíamos de placer. Así trascurrieron varios minutos y me dijo no vayas a acabar aún, ahora viene lo bueno.
Se unto un gel en su miembro y comenzó a penetrarme con suavidad lo cual yo disfrutaba intensamente, en posición acostado yo levantaba una pierna para que la penetración fuera total. Con una mano me pajeaba. La sensación era de estar en la gloria, no pude aguantar y le acabe en su mano lo cual me restregó mi leche por mi verga y bolas, fue bastante pues recuerdo haberle disparado unos cinco lechazos. En eso me dijo te voy acabar a dentro aguanta y enseguida sentí su leche caliente dentro de mi culo.
Se volteo y comenzó a limpiarme mi verga con su lengua, bolas y culo. Yo creía que me moría de tanta excitación.

Nos recostamos un rato y pasado unos minutos comenzó a pajearme y yo le hacía igual. Mi verga volvió a ponerse erecta, dura y gruesa creo medía unos 20 cms. Mi miembro no era más grande que el de él. El lo tenía mas grande de unos 25 cms y súper grueso, que reconozco que cuando me penetraba me dolía mi esfínter. Pero entre el dolor y el placer prefería el segundo.

Nos volvimos a mamar en un 69. Luego nos untamos una la loción y nuestros cuerpos se resbalaban. La sensación era divina sobre todo cuando nuestros miembros se friccionaban uno al otro y la sensación de resbalar era más excitante. El me penetro en una posición en la cual yo quedaba hacia arriba con las piernas en alto y el me penetraba para frente a mi con mis piernas encima de sus hombros y con una mano frente a mi me pajeaba. Nuevamente sentía estar en la gloria. La penetración era mas profunda que la otra posición, sentía su miembro que me llegaba hasta el estomago. El gemía de placer parecía un toro bramando. Por supuesto no aguante y me vine con toda la leche, el saco su verga de mi culo y se pajeo cayendo su leche encima de mi verga que junto a la mía parecía un plato de sopa. Y me dijo déjame eso que me lo voy a tragar todo. Comenzó a pasarme la lengua por mi barriga y verga toda llena de leche y en segundos no quedaba nada. Y comenzó a mamarme que casi le acabo en al boca.
Se acostó igual como yo la había hecho y me dijo que lo penetrara yo a él. Y así lo hicimos, comprobé que la penetración en esa posición era casi perfecta pues uno se podía impulsar mejor y mi penetración era total. Yo lo pajeé a él y acabó sobre mi mano y su barriga, yo saque mi verga y lo pajee bañándolo, pero me dijo que se lo echara en su cara y así lo hice. Luego me dijo que lo limpiara con mi lengua.
Con cierto recato, pues nunca había besado a un hombre en eso cuando comencé a lamerle la leche que tenía en su cara, él me besó y casi se come mi lengua. Yo probé igual y mi verga casi explotaba de la rara sensación. Luego baje a su verga y me trague toda la leche que tenía regada sobre su barriga y verga, cada vez me gustaba el sabor de su leche.

Así pasamos como unas tres horas que parecieron una eternidad. Luego nos bañamos y él se fue pues ya era tarde y podía llegar mi familia de la finca.

Como era de suponer esa noche la pase muy inquieto, tuve que hacerme la paja dos veces para botar la excitación que aquel segundo reencuentro me había producido.

Próximamente la tercera y última experiencia con mi primo.

Robert_guerrero_2006@yahoo.es