Queríamos
contarles que somos Natalia y Darío ambos tenemos 43 años,
casados hace 18 años, con dos hijos de 15 y 11 años
y que vivimos en la zona norte del gran Bs. As.
Natalia mide 1,58m pesa 54 Kg. tiene el pelo ondeado, ojos marrones,
lolas bastante mas grandes que el común de las mujeres y cola
redondita normal. Yo mido 1,80m, peso 72 Kg. pelo negro, ojos marrones
y somos lo que se dice, un matrimonio normal con un poco de rutina
en cuanto al sexo pero nos llevamos muy bien. Tenemos buen dialogo.
Resulta que para el pasado 14 de febrero, dia de los enamorados, invite
a Natalia a cenar fuera. Nos encargamos de ubicar a los chicos con
algún familiar y nos dispusimos a salir.
Natalia se vistió con una remera musculosa negra y un pantalón
blanco holgado y transparente que había comprado en una feria
artesanal hace algún tiempo. Debajo de este llevaba una bombacha
del tipo culote cola lees que le quedaba muy bien ya que permitía
ver gran parte de su cola.
Durante la cena charlamos de distintos temas y mientras lo hacíamos
Natalia que se había sacado las sandalias me acariciaba el
pene con su pie descalzo por debajo de la mesa, lo que me volvía
loco.
Poco a poco la conversación fue cambiando de tono y nos empezamos
a decir cosas mas subidas de tono. Yo le pregunte que te gustaría
que te hiciera en este momento a lo que ella me respondió que
le gustaría que la acostara sobre la mesa y se la metiera a
la vista de todo el mundo, que se abriría toda y que yo se
la chupara etc. etc. Entonces yo le pedí que fuera al baño
y se quitara la bonbacha pero me dijo que debido a que el pantalón
era muy transparente lo haría cuando estuviéramos en
el auto.
Y así fue. Cuando subimos al auto, salimos del estacionamiento
y en menos de una cuadra ya se había quitado el corpiño
y la bombacha. Estábamos desesperados, ella con la musculosa
levantada hasta el cuello con el cinturón de seguridad cruzándole
por entremedio de los pechos, el pantalón a medio bajar, tocándose
y acariciándose la conchita que a esta altura estaba re mojada
y yo con la pija afuera del pantalón.
A todo esto iba manejando por la calle tratando de concentrarme en
todo ya que se inclino y comenzó a chupármela de una
manera asombrosa. Al parar en un semáforo se la chupe yo y
así el resto del viaje de vuelta. En un momento le pedí
que me mostrara su cola y se arrodillo en el asiento paso el cuerpo
hacia atrás (entre las dos butacas) y quedo su hermosa cola
a la vista donde se la acaricie con mucho placer. Estábamos
muy excitados los dos y cuando llegamos a casa nos cojimos como animales.
La verdad fue un juego muy lindo y lo disfrutamos mucho.
A los lectores les pedimos (si quieren) que nos envíen sus
opiniones y si hacen algún juego de este tipo y nos lo quieren
contar se lo agradeceríamos.
Les dejamos nuestro mail: nas-dan@hotmail.com
Natalia y Darío
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